A menos de 10 días del inicio de los juegos olímpicos 2016, el estado de Rio de Janeiro se encuentra en la mira de los medios de comunicación y las autoridades. Problemas en la villa olímpica, calamidad pública y contaminación marina.

“Hay goteras en el techo que han formado grandes charcos en el suelo cerca al cableado” ha asegurado Kitty Chiller, jefa de la delegación olímpica australiana en entrevista con el New York Times. Las instalaciones de la villa olímpica se encuentran en pésimo estado, los atletas australianos han tenido que pagar hoteles porque se rehúsan a vivir en esas condiciones.

Las delegaciones de Italia, Estados Unidos y Países bajos han tenido que contratar técnicos en servicio para reparar los daños en los apartamentos, que presentan fugas de gas, sanitarios tapados, fallas eléctricas en zonas sociales, tubería rota entre otros daños.

Como si esto fuera poco en el mes de junio el estado de Rio de Janeiro decretó la calamidad pública por los problemas económicos, políticos y sociales que presenta Brasil. Los robos y el aumento de homicidios en las calles de Rio son reflejo de la crisis social en Brasil, tras varios escándalos de corrupción en el gobierno de Dilma Rousseff.

Bahía Gaunabara será sede de varias competencias acuáticas. El comité olímpico declaró que cumplía los requisitos mínimos para operar, pero luego de filtrarse varias fotografías que evidencia su pésimo estado, alojando en sus playas basura y heces humanas. The New York Times en las últimas horas publicó una nota que asegura “Los atletas nadarán literalmente en mierda humana”.

Las pruebas médicas y científicas aseguran que las aguas de Rio de Janeiro se encuentra placas de bacterias que pueden causar vómito y diarrea. La contaminación del agua y de las playas no solo se encuentra en Gaunabara, Ipanema y Leblon presentan el mismo diagnóstico.

El gobierno local reconoce estas fallas. Asegura que las aguas que usarán los competidores – también las aguas de la playa de Copacabana – cuentan con los estándares de calidad de la organización mundial de la salud.

Fuente: New York Times.