Me gusta ese híbrido que se produce de la cruza entre música y moda, influencia mutua que crea estilos, que luego se impone y reproduce de manera masiva hasta convertirse en una tendencia urbana.

A propósito de “urbano”, también me gustan las tribus urbanas, no solo por sus propuestas estéticas sino también por esa ingenua visión de que han creado algo “único” y de que son los primeros a la “vanguardia” y la “alternativa”. Que vienen a revelarse a la sociedad desde una postura crítica y contestataria, manteniéndose (siempre que sea posible) en la vereda opuesta “del sistema”. Y así, tendencia tras tendencia, “tendiendo” a lo mismo, pero con un lenguaje y una estética diferente.

De todas las invenciones musical-estéticas que se han atribuido la “revolución mundial” para sí mismos, existe una a la que le guardo especial respeto y admiración y es la del movimiento Punk “anglocantante” de los años 70. El verdadero. Porque a mi juicio cualquiera que se defina como punk con una data posterior a 1989 no es más que un error intemporal y descontextualizado, en otras palabras no es más que un neo-punk. Así que usted señor punk del siglo XXI es solo un homenaje caminante a la leyenda.

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El lema del punk inglés era “THERE IS NOT FUTURE” (no hay futuro), pero como buen clásico este estilo (de moda y musical) tuvo no solo futuro, sino que alcanzó la verdadera inmortalidad.

 El modelo de botas estilo militar o de combate, que era parte primordial del estilo y que calzaron los músicos íconos del movimiento The Clash y The Sex Pistols, estamparon para siempre su firma en la historia de la música y de la moda, las 1460 DR. MARTENS.

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La historia de las 1460 comienzan varias décadas antes…

A mediados de la década de los 40, en Alemania, un médico de nombre Klaus Mäertens, sufre un accidente mientras esquiaba. Este hecho que podría haberse transformado en una trágica anécdota fue el inicio de un próspero negocio.

Klaus Mäertens se dio cuenta de que sus botas habituales eran de un material particularmente rígido que no le permitían la movilidad y comodidad suficiente que su herido tobillo necesitaba. Por lo que se lanzó en la confección de un nuevo par de botas con cuero flexible y suela de aire que permitiera una confortable amortiguación (Ojo que estamos hablando de un momento de la historia en que la zapatilla era escasa y exclusivamente de uso deportivo, ¿zapatilla urbana, qué es eso?!).

Con el característico espíritu del alemán emprendedor de la post-guerra, cuyo pensamiento se sintetiza en un “the show must go on”, Klaus veía de manera optimista su invención y comenzó a pensar en expandir sus bondades hacia el mercado.

Así se unió a su amigo el Doctor Herbert Funck y comenzaron la PYME.

Al protodiseño de las botas le añadieron suela de caucho y se transformó en un éxito de ventas entre las dueñas de casa.

Durante la década de los 50 el negocio había experimentado una gran explosión en la demanda, por lo que consideraron expandirse al mercado internacional.

Es así como el británico Bill Griggs les ofrece y consigue comprar la patente del invento, para comenzar su manufactura de manera exclusiva en el Reino Unido. Le añade la distintiva costura amarilla de la suela, 8 ojetillos por cada lado y utilizando una forma más anglosajona del apellido de su inventor, re-bautiza a la incipiente marca como “Doctor Martens”.

Salen por primera vez a la venta en el Reino Unido el 1 de Abril de 1960 o en fecha simplificada 1.4.60, de ahí el nombre “1460 Dr Martens”.

El primer diseño fue en color “cherry-red” (un tipo de rojo intenso y oscuro).

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Rápidamente el confortable y resistente diseño de las 1460 se transformó en el calzado habitual del trabajador británico de clase media.

La relación de este calzado con la identificación social de la clase obrera, es lo que une a las botas con el movimiento punk que comenzaría a gestarse a finales de los años 60. Como una poética manera de “ponerse en los zapatos” del oprimido por el sistema y alzar la voz en su lugar.

Las popularizó el punk, pero a lo largo de la historia de la música han pasado por los pies de bandas como The Prodigy, Red Hot Chilli Peppers, The Cure y muchos otros.

La fabricación en Reino Unido finalizó en 2003 y a partir de entonces su manufactura es realizada en China (pero con patente y distribución británica), como muchas marcas que para abaratar costos en confección trasladan sus fábricas a algún país asiático, que trabajan más y por menos dinero. Vueltas del destino…

Gracias a la expansión de la marca ahora es posible comprarla en cualquier tienda de zapatos de Europa, incluso de manera on-line, los precios parten desde 125 euros (algo así como CL$80.000 o US$164) por el modelo clásico-básico de las 1460 cherry-red. Pero se pueden encontrar en múltiples colores y con variedad de diseños e intervenciones, además de otros modelos, que mantienen en común con las originales la suela con costura amarilla.

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Por su historia, por lo que representaron social y culturalmente, por la revolución musical y tendencia urbana que las popularizó y las hizo famosas. Por eso y por todo lo que representan las Dr. Martens 1460 son y seguirán siendo un icono de la moda.

THERE IS FUTURE.