Al acercarme a la media torta ya sentía un poco de adrenalina quizás contagiado por algunos que corrían y alargaban los pasos para llegar rápido y poder cantar con su grupo favorito. Una vez adentro y durante la jornada sentí un espacio donde la propuesta cultural de los organizadores permitió que se reunieran diversos gustos musicales en un solo lugar, el acercarse a otros géneros y escuchar sus propuestas sin duda fomenta y enriquece la cultura musical de los bogotanos, y sumado a esto algunos grupos descrestaron con sus presentaciones como fue el caso de: Eruca Sativa, quien ganó fans montando tremendo show de principio a fin llevándose todos los aplausos y la euforia de los asistentes.

La cereza del postre fue el cierre con la pestilencia, con más de 30 años de recorrido por supuesto que la tenían clara de cómo hacer vibrar la media torta, fue la más esperada de las presentaciones reuniendo tres generaciones de fanáticos con las botas puestas listos para poguear.