“El barrio es parte de una educación sentimental, de una geografía entrañable, que va más allá de las mentalidades de catastro y de los impuestos prediales. Es la unión de significados: la cerveza del domingo, la muchachada del fútbol, el señor que pinta su fachada en agosto, las peladas recién bañadas que caminan al colegio. Es la calle del adiós y de la bienvenida”.  (Palabras de presentación del libro “Barrio que fuiste y serás”, junio 8 de 2011)

Como una iniciativa colectiva y un medio de apropiación y auto reconocimiento nace este espacio
de todos. Gracias a la labor de jóvenes de diferentes colectivos y movimientos sociales, en
colaboración con la comunidad del barrio Ciudad de Cali se hizo posible El Trébol.

Esta gente que le pone el alma, pero de verdad, se conoció en el caso de algunos de ellos, en
proyectos culturales o educativos que se daban hace varios años en la localidad de Kennedy.
En el año 2013  llegaron al lugar donde hoy funciona El Trébol, allí en ese espacio y en ese territorio se han dado cambios de transformación profundos en todos los sentidos, desde la conformación misma del barrio, como el
uso del espacio donde ahora se levanta el Trébol.

Lo que se conoce hoy como la UPZ 82, Patio Bonito, se conformó en principio como barrio por allá
en los años setentas, inicialmente como un barrio de invasión, que luego gracias al esfuerzo y
organización de sus habitantes quienes gestionaron entre ellos mismos los servicios públicos fue
reconocido legalmente. Durante toda esa dinámica de transformación el lugar funcionó como el
salón comunal del barrio, yéndose abajo tiempo después, debido entre otras cosas a las dinámicas
sociales que allí se daban, entre ellas los problemas quizás más graves el micro tráfico y narco
tráfico, pasó a volverse unos de los ‘lugares de miedo’ del barrio, desentejado, saqueado, el lugar
fue foco de violaciones, atracos, basuras, consumo y venta de estupefacientes.
Este espacio fue una apuesta colectiva, fiel y digno ejemplo de la autogestión y la auto
reconstrucción, en el año 2014 se levantó gracias a la comunidad del barrio Ciudad de Cali
y el colectivo de Arquitectura Expandida, junto con otros parches como
Biciterritorializando,  Tierra Libre, Territorios Luchas, Dast, Monstruacción, varias personas más
involucradas con el apoyo de procesos sociales y la Consejería Cultural de la Embajada de
España en Colombia.

El Trébol no es de nadie en particular, ni es un espacio administrado por la junta de acción comunal del barrio , es un espacio de todos, y aunque por esta razón se puedan presentar problemas de conservación e inseguridad debido a la falta de reconocimiento de algunas personas por él, también ha posibilitado nuevas dinámicas entre las personas de este barrio puesto que quienes han participado de su construcción y funcionamiento le apostaron a empoderar a los ciudadanos dentro de su territorio, a reconocerse y reconocerlo, a amar su barrio y a defenderlo.

Desde su apertura El Trébol ha brindado diferentes servicios sociales, iniciaron con una amplia biblioteca, biblioteca que  después desaparecería gracias  a los amigos de lo ajeno que la desocuparon, sin embargo a pesar de eso, su imparable lucha y compromiso han sabido superar estos golpes, el lugar se ha consolidado entre otras cosas como un punto de encuentro para proyecciones, exposiciones y asambleas culturales, cuenta con una pista de skate y una huerta. Bajo el lema ‘Hágalo Real’ han posibilitado procesos de educación no formal en la comunidad del sector, como capacitaciones Pre-Icfes, servicio social como opción de prácticas para estudiantes de colegios del sector y  talleres de formación en diferentes disciplinas. Estos procesos de intercambio de pedagogías están encaminados a la recuperación de la memoria barrial, al igual que a reactivar la participación de la misma comunidad dentro de su territorio.

Cuando les preguntamos a algunos de los miembros del parche del Trébol por cuáles han sido los
principales obstáculos para llevar a cabo este tipo de procesos en barrios populares marcados por
fuertes problemáticas sociales, aseguran que, el principal obstáculo es la lucha en contra del sentido común de la gente, el sentido común fundamentado, tergiversado por los diferentes medios de dominación, ellos están convencidos que un factor determinante en la dominación es la educación, pues las dinámicas que se construyen alrededor de un sistema social carente de educación están encaminadas al pensamiento y el actuar individualista, en sobrevivir sin importar si el vecino come o no. Otro obstáculo debido a estas mismas causas es quizás la apatía de algunas personas por construir en conjunto, por encontrarse en espacios comunes, fundamentados de
nuevo en el pensamiento individualista al que nos encamina nuestro sistema económico. El hambre y la falta de recursos también han sido de alguna forma un obstáculo puesto que también ocasionan deserción de los habitantes al sitio, la estigmatización y criminalización de la juventud otro, de algún modo la imposibilidad de pensarnos entre todos de una forma diferente.

A pesar de las dificultades, el grupo ha ido creciendo, de 4 personas que pudieron a ver llegado al
principio ahora participan en asambleas hasta 30 personas, sin contar las que participan y se
benefician de los talleres.

Bajo el principio del ‘amor eficaz’ los jóvenes que hacen posible el funcionamiento de esta casa
cultural han enseñado desde la acción y el ejemplo que, si se puede transformar un barrio, una
comunidad y el pensamiento de todos allí, pues para ellos la única forma de hacer eficaz el amor
real es entregándolo todo, no lo que sobra, sino lo mejor que tienen de sí para los demás,
transformando las condiciones sociales y políticas de una comunidad, porque para ellos la política
más allá de la politiquería y los políticos corruptos consiste hacerle entender y creer a la gente que
tiene la capacidad de tomar decisiones sobre su territorio, que pueden hablar y participar
activamente en las cuestiones del barrio.

Uno de los puntos fundamentales en el proceso que en el Trébol se adelanta ha sido el tema de los
códigos culturales, la comunicación misma con la gente, y la autogestión, que tienen claro que va
más allá de una gestión económica, sino de generar soluciones grupales para el mismo efecto,
pues en casa el trébol todo se comparte, si hay un solo pan de ese pan comen todos, y es un
mensaje también para quienes allí llegan. Estas formas de entenderse en comunidad son un
esfuerzo arduo en contra los diferentes tipos de violencia que hoy se evidencian en las calles y que
la gente ha tendido a normalizar, en pro de un vínculo de compromiso asumiendo una
cotidianidad transformadora desde los actos mismos, en contra de la indiferencia y la
des humanización.

El Trébol es sin lugar a dudas una apuesta ética por la revolución, un grupo de jóvenes queriendo
transformar el mundo.

facebook: @eltrebol.ciudaddecali  – mail: eltr3bolcrew@gmail.com