Entre los ires y venires del artista Luis Roldan (Bogotá – New York), se desarrolló una aventura donde la intimidad del sueño, la cotidianidad , y las ficciones se hacen realidad en esta exposición, que si bien comenzó el 13 de julio, vale la pena verla. Estará en galería hasta el 10 de octubre

Luis Roldan es un artista que se inició en la pintura y no ha renunciado a ella. en 1980 comienza un recorrido donde encuentra como medio fértil el desarrollo de un posible carácter emocional, simbólico e intimista del arte.

Su obra central se define a través del ejercicio pictórico Calendario, la cual fue merecedora del primer premio del 36 Salón Nacional de Artistas. Desde entonces fundamenta su obra en la recolección de objetos que lo rodean en su cotidianidad. Los desechos recogidos en las ciudades donde ha transcurrido su periplo, permite el desarrollo de historias que se repiten en el tiempo.

En la galería podemos apreciar cómo la pintura aparece y desaparece, pues no todas sus manifestaciones se ensañan en lienzos de gran tamaño, Roldan explora con diferentes recursos pictóricos de la materia, abarcando la abstracción de figuras,o, recreando historias del arte y la prensa.

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La apropiación de materiales, (Trapos, pigmentos, pegantes y detritos) de sus talleres en Estados Unidos, generó una asociación de materia al conformar, igual que la fotografía, tomar instantes que funcionen como una crónica cotidiana.

La recolección de deshechos en las calles de New York y Bogotá, ciudades donde Roldan pasa la mayor parte de su tiempo, busca una narración diferente del día a día, la fusión de estos elementos da como resultado una basta galería donde se puede retratar el qué hacer matutino. Deja la imaginación el periplo vivido por Roldan. De ahí los objetos expuestos, comienzan a valorarse pictóricamente  en codificación cromática, formal, huellas y texturas que nos deja ver la relación de Roldan con su entorno.