Seis ilustradores venezolanos tomaron sus lápices y pinceles para dejar registro de la crisis que afecta a su país. Las redes sociales son sus grandes aliadas y les han permitido llevar su mensaje a todo el mundo.

Por: Constanza Troncoso

Las artes gráficas son un terreno ideal para que los artistas expresen sus ideas, apoyen causas o levanten protestas. La crisis política y económica que atraviesa Venezuela ha empujado a un grupo de ilustradores a empuñar sus lápices como armas de batalla. Así, a través de sus trazos cuentan sobre la escasez de alimentos y medicinas, dejan registro de la violencia en las calles, y expresan su descontento hacia el gobierno de Nicolás Maduro.

La caricaturista Camila de la Fuente (Camdelafu, 24 años) comenzó a dibujar sobre la crisis de Venezuela en 2014: “Dibujo para hacer pensar a la gente, el arte logra mover neuronas”, dice. El grueso de su obra consiste en animaciones que en pocos segundos transmiten mensajes directos, como por ejemplo, la secuencia que retrata a Maduro flameando una bandera de Venezuela, donde las estrellas fueron remplazadas por letras blancas que dicen ¡Hambre!

Por su parte, Eduardo Chumaceiro (Graphic.Bureau, 46), diseñador gráfico, decidió abordar la crisis en su obra inspirado en las manifestaciones callejeras contra el régimen: “Al ver todas las muertes y los maltratos a los que nos han expuesto a los venezolanos, decidí que debía contribuir con la protesta y dejar constancia de la terrible situación que vive Venezuela”. Sus gráficas destacan por su geometría y limpieza, que transmiten consignas como “Si van a disparar, que sean medicinas”.

A la artista Alejandra Jose (Alejanrajpg, 25), la misión de registrar la situación en su país se le reveló en abril de este año: “El primer hecho noticioso que me marcó fue que le hayan lanzado huevos a Maduro, de ahí nace mi primera protesta gráfica”, cuenta. A través del collage, Jose apunta a la clase política local que, dice, es la responsable de los problemas. Utiliza fotografías y las interviene con palabras como “la burla”, “circo” o “corruptos”.

Con una estética más cercana al cómic, el publicista Marcos Ramos Celis (46) ilustra para sitios web de opinión y análisis sobre Venezuela. “El arte, desde tiempos prehistóricos, permite expresar una idea de forma que sea comprendida sin mayores explicaciones”, comenta, quien en su obra utiliza modismos coloquiales para aludir a los personajes plasmados. Un ejemplo es “Maduro con el agua hasta el cuello”, encargo para una columna sobre la deuda externa del gobierno venezolano.

El trabajo de Edgar Franco (Joperdi, 28), en tanto, con obras en colores brillantes, intenta transmitir los sentimientos de un venezolano medio actualmente: “Rabia, tristeza, orgullo y coraje”, explica. “En mi país las libertades básicas se han perdido, desde la libertad de pensar distinto, hasta la de comprar lo que uno quiere o salir sin la incertidumbre de volver o no a casa”, comenta.

A su vez, las imágenes de Marcos Paredes (Endemia, 53) impacta por la sordidez de sus imágenes. “Reflejo la desgracia de la corrupción, en tono de sátira y burla”, explica. Dibuja, por ejemplo a Maduro en llamas, a políticos en la horca y retrata como perros rabiosos a los grupos paramilitares que apoyan al gobierno. “Mis disculpas a quien se sienta ofendido por la violencia gráfica pero el arte debe transgredir”.

Para estos artistas, las redes sociales como Instagram y Facebook han sido sus grandes aliadas, ya que han facilitado la difusión su trabajo y lo han dado a conocer fuera de Venezuela, ya que en los medios de su país no encuentran lugar.