Tocando de nuevo un tema sobre la ciudad de Bogotá, los conciertos que se hacen desde hace unos años, después de una temporada de intermitencias, en el estadio el campin parecen no agradar a la afición futbolera de Bogotá y del país. El primer argumento en contra de los conciertos en el campin crece y se fortalece a través de los llamados periodistas deportivos (si es que esto en verdad existe en Colombia) cuando se nombran así mismos de esta forma cuando en el fondo, en Colombia, un periodista deportivo es sinónimo de alguien que sabe en su mayoría sobre futbol, como si fuera el único deporte existente, estas personas que están en contra rotundamente de que se efectúen los eventos en el estadio argumentan que cada cosa debe tener su espacio, además que el hacer un evento de gran magnitud ocasionara las personas que lo observen desde la cancha perjudiquen el estado del terreno de juego por más que exista una protección de este.

El contra argumento a lo anterior está dado por los que estamos a favor de los eventos musicales, en donde creemos que es posible que en el campín se puedan hacer conciertos no solo por el hecho de ser un estadio de fútbol al que le cabe relativamente una gran cantidad de personas sino porque es momento de exigir este espacio como lugar excepcional para hacer conciertos ya que la plazoleta de eventos del parque simón bolívar, en donde comúnmente se hacen, no tiene una gran capacidad y no solo por eso sino ¿porque si en otros países se puede porque acá no?, esto sin el ánimo de crear esa actitud arribista frente a lo que otros países si tienen y Colombia no.

Lo cierto es que la exigencia por parte de la ciudadanía debe ser contundente. Colombia es un país que a pesar de su constante reiteración de la violencia no solo evidente en el conflicto armado sino también de forma cotidiana en el convivir ciudadano, merece que el ámbito cultural se fortalezca y que deje de verse, como el caso de la educación, como un negocio y que esa visión del lucro deje de ser lo relevante y prime la generación de espacios de paz, en la manera en que aficionados al fútbol o a la música compartan de lo mismo en un mismo escenario. Sin que los gustos y las diferentes posturas frente a los conciertos en el campin se den de manera coherente y congruente, para no repetir como loros lo que un ‘periodista deportivo’ opina sobre el tema (porque es solo eso, una simple opinión carente de argumento). Esperemos a ver que dice el gobierno de turno de la ciudad, frente a los conciertos en donde esperamos apoyen la idea de realizar estos eventos en el cual haya tanto espacio para el fútbol como para la música en un escenario que se adecue mejor a la exigencia de cada evento.