Colombia es el país del sagrado corazón, un país que tiene una fuerte influencia de la iglesia católica en su desarrollo estructural de estado. Hay algo muy curioso, puesto que, aunque  no es un misterio para los colombianos el importante papel de la iglesia católica, tampoco se toman la tarea de pensar seriamente, cuales son las consecuencias de tal influencia y, no se detienen a reflexionar lo que se predica en el evangelio dominical, pues que no dice en alguna parte: “amaos unos a los otros como yo los ame” o ¿no hay cierta parábola que enseña que se debe ayudar a quien lo necesita?

En fin… sí! Colombia es el país del sagrado corazón, pero antes debe entenderse el sentido de tal afirmación. Sólo puede pasar por mi cabeza una lista de ideas que retumbaron en alguna época, tras la lectura de la Genealogía de la Moral de F. Nietzsche. Todas las ideas que me dejo dicha lectura, son en el fondo, planteamientos a propósito de una deformación de lo bueno y una creencia en un mundo más verdadero que aquel aprehensible en la experiencia cotidiana. Para quien nunca se acerco al pensamiento de dicho autor, le pueden sonar muy raras estas líneas del mi escrito, pero debo hacer el intento de darme a entender. En la Genealogía de la Moral se hace una investigación acerca del sentido de qué es genealogía y la genealogía del sentido; en el curso de la investigación, Nietzsche toma un rumbo en sentido filológico y se pregunta acerca de la palabra malo (schlecht), la cual significo originariamente el simple, el hombre vulgar y bajo, en contraposición del bueno (gut), que se refería al hombre de rango superior, al noble, al poderoso, al señor. Lo bueno y lo malo, eran formas de hallarse en la sociedad y la vida, era un carácter una forma de ser en el mundo, era un ethós. En algún momento tal sentido se perdió, pues se engendro en una casta malvada -la casta sacerdotal-, una transvaloración que cambio el signo de malo por bueno, de bueno por malvado (böse); de esta forma sale a la luz un verdad que puede resultar desagradable, el cristianismo es heredero de la degeneración y la transvaloración que forjo la casta sacerdotal sobre el bueno y el malo.

Pero usted querido lector, se preguntará: ¿cuál es la relación entre el escrito de Nietzsche y la consigna de Colombia es el país del sagrado corazón? Yo creo que nuestra Colombia dejo que el cristianismo le diera forma al estado, sembrara en nuestra sociedad valores, cultivara sobre nuestra población juicios y prejuicios; todo ello se permitió sin realizar objeción alguna, pues se entendió el cristianismo como una autoridad, la autoridad que se adueño de la fe en nuestro país. Así que no hay nada extraño en que nuestro país el bueno es el que va a misa, reza el rosario y hace penitencia, mientras que por otro lado mira como hace la trampita, roba sin que se den cuenta, o se va de abeja; nada de raro tiene esa imagen de un sicario pidiendo a la virgen que le de la bendición a una bala que tiene el propósito más bajo, asesinar por migajas, es algo que se funda en esa transvaloración que denuncia Nietzsche. Pero por otro lado tenemos en contraposición esas cosas que dicen en la calle, que el metalero es marihuanero y hasta ladrón, y no se fijan en que es un estudiante de cualquier universidad pública, el cual puede que se dé en la cabeza pero que a nadie hace daño y, mucho menos tiene la intención hacer mal, o la idea de que el ciclista es un loco, pobre que no tiene pa’ un bus, que no valora el hecho de llegar impecable a la oficina, puesto que si se va en bicicleta fijo llega con su hedor de ciclista; pasando por alto que, ser ciclista es un elección, que el ciclista prefirió cuidar su cuerpo con el ejercicio, vivir tranquilo sin preocuparse por el trancón y ser feliz en dos ruedas y eso no implica que apeste por hacer un poco de ejercicio.

En fin… Colombia es el país del sagrado corazón un país que tal vez le debe de más al cristianismo y, acepta como real un mundo que para ser conocido se debe estar en el más allá, un país pre-juicioso en el donde el bueno es el fanfarrón de traje, donde el doctor, el respetable doctor es Andrés Felipe Arias o Samuel Moreno, porque anda con escolta, es un tipo respetable que tiene sus “negocios” y quién sabe qué más; pero es el doctor de respetar y el bueno, mientras que el ciclista, el metalero, el rapero que  sólo lucha por vivir que puede ser buena persona, en verdad buena… o no, sólo es juzgado por encimita. En fin… Colombia es el país del sagrado corazón…