Para desmentir un poco lo que algunos medios salieron a decir tras la ‘contundente victoria’ de Peñalosa, resulta necesario tener en cuenta los resultados de las elecciones por la alcaldía de Bogotá.

En primer lugar, estaban habilitadas para votar aproximadamente cinco millones quinientas personas de las cuales votaron más o menos la mitad, es decir,  dos millones ochocientos, y entre estos, novecientos seis mil eligieron a Peñalosa. Esto de entrada confronta la manera en que los periodistas difundieron con bombos y platillos la ‘apabullante victoria’ en dónde además de esto decían que Bogotá se había pronunciado y que la ciudadanía quería un cambio, por poco y aplauden en sus transmisiones. Ni la mitad de la población bogotana lo eligió. Lo mismo sucedió con Petro en el 2011, donde  no fue una mayoría contundente de la población la que lo eligió, pero acá lo que hay que ver es el papel de los medios frente a una decisión política de la ciudadanía y la manera en que polarizaron en las cosas negativas sobre el gobierno Petro, porque si algo es cierto es que los tropezones de Petro en su gobierno fueron vistos desde una lupa, específicamente, por los canales televisivos Caracol y RCN que no lo dejaban gobernar juzgando el menor desliz de sus errores: como lo de las basuras o la maquina tapa huecos. En ese punto si desarrollaron su labor periodistica haciendo exhaustivas investigaciones y  rebuscando la manera de convencer a los bogotanos de que era un alcalde que gestionaba mal a la ciudad. ¿Cuándo hablaron estos medios de algo bueno sobre los centros CAMAD, la jornada 40×40, las obras en las localidad de ciudad bolívar, el que no haya muerto un solo niño de hambre en Bogotá? Me atrevería decir que nunca lo hicieron.

Por otro lado hablando de los resultados electorales ¿qué sucedió con la otra mitad que no votó? La intención no es enfrentarlos, todo lo contrario, seguramente esas personas que no votaron sean indiferentes hacia el nuevo alcalde, o puede que su manera de manifestarse sea esa, a pesar de que exista el voto en blanco. Lo cierto es que sí existe una mayoría (que no es la que eligió a Peñalosa) inconforme ante el mes y semana que lleva de alcalde, periodo en el cual curiosamente decidió incrementar el valor del Transmilenio y del SITP iniciado su gobierno. Cabe recordar que todos los alcaldes tienen que hacer un incremento al transporte público, incluso Petro lo hizo, pero no iniciando su mandato sino casi finalizándolo, aproximadamente hace un año. El incremento del pasaje del transporte público en Bogotá es una evidente maniobra egoísta de Peñalosa de beneficiar a sus accionistas, ¿será cierto el rumor de que él es uno de ellos?

No está de más decir que la ambición por el poder se hace evidente ya sea mediante un alcalde o mediante los medios de comunicación en donde ambos de manera solapada se ayudan los unos a los otros, siendo nosotros los ciudadanos los perjudicados, como siempre. Esperemos como afrontan los arrodillados medios de comunicación la gestión de Peñalosa que hasta el momento, según ellos, va por buen camino. Así de bien estamos.