La Calle 45 es una de las más importantes vías que atraviesan la ciudad. Un corredor que divide a los barrios Palermo y Santa Teresita en la localidad de Teusaquillo, un importante punto de encuentro para universitarios de la Avenida Caracas, Carrera Séptima y Carrera 30 y la primera de las entradas al bohemio Parkway.  La 45 no es sólo una zona comercial, sino un escenario cultural y alternativo, en donde las librerías, bares y cafés abundan y prosperan.

Verónica Romero y Herberts Verpakovkis se conocieron en un crucero en Alaska, en donde trabajaron por poco más de siete meses y tuvieron la oportunidad de compartir con  múltiples culturas y nacionalidades. Su travesía por las frías aguas del Océano Pacífico  unió a Verónica y a Herberts en el plano afectivo e hizo posible que se convirtieran en pareja. Al cabo de un tiempo, ambos decidieron volver a sus respectivos hogares; Verónica volvió a su casa en el Barrio Galerías y Herberts regresó a Riga, la capital de Letonia y la ciudad donde nació. Sin embargo, no pasaría mucho tiempo hasta que ambos decidieran volver a estar juntos y vivir en Bogotá.

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Verónica Romero y Herberts Verpakovkis

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Con los ahorros obtenidos luego de haber trabajado en el crucero, la pareja de jóvenes se asoció con Geovanny Ávila, un viejo amigo de Verónica y colega ingeniero de la Universidad Distrital y con quien terminaron por “romper el cochinito” y juntar el capital para montar el negocio. Así empezó el proyecto Fábrica 45.

La fábrica de sueños

Verónica es ingeniera de la Universidad Distrital y Herberts es un fotógrafo formado en su país natal. Es increíble imaginar que se requiere de un crucero en las gélidas  aguas del Mar de Bering para unir a estas dos personas, puestas por el destino en situaciones y locaciones distantes; pero han sido sus metas y aspiraciones personales las que los han acercado más que nada. Luego de haber trabajado siete mes en altamar y de haber ahorrado suficiente para empezar de cero, no fue descabellado imaginar que ambos coincidieran que la mejor forma de progresar juntos sería a través de un negocio propio. ¿Por qué empezar con un café bar? Para Verónica, la respuesta yace en una visita por la riviera mexicana, en uno de esos pueblos de entrañable encanto, en donde no sólo te venden mercancía y fotografías con filtros, sino experiencias y momentos de noble remembranza.

dsc_0030  FÁBRICA 45 D  FÁBRICA 45 C

Fábrica 45 es un lugar donde se ofrecen las múltiples variedades de café que existen, las muchas que también hay de té y aromáticas y por supuesto, los delicados y deliciosos acompañantes, que van desde un sándwich, hasta porciones de torta (prueben la de Amapola, el mismo Herberts no sólo aprendió a hornearla, sino que además logró sacar maestría en eso) y bocadillos de crocante hojaldre. Eso es lo que puede esperar del menú de cafetería, pero sí usted decide pasar cuando el sol se oculta, pregunte por cócteles, cerveza artesanal y pasabocas nocturnos (los mismos que uno sueña con encontrar en su nevera cuando no se concilia el sueño), acompañados con buena música, jolgorio y hasta presentaciones en vivo de DJs invitados.

¿Se enteraron del cierre de LaTora4Brazos? El mítico club cerró porque los “nuevos” vecinos, burgueses pensionados que están colonizando Chapinero presionaron su cierre para tener un sector residencial alejado de la tradicional vida nocturna que ha definido a la localidad. Ese plan parece estar poniéndose en marcha en algunas partes de Teusaquillo y habrá que esperar que la Calle 45 no sea víctima de tal proyecto. El POT del actual Alcalde Peñalosa, a quien muchos expertos califican como, “un plan de ordenamiento territorial del siglo XIX”, parece pretender que el ambiente de la noche se mude a la Zona Rosa o “T”, en donde los altísimos arriendos y servicios públicos quebrarían a muchos jóvenes emprendedores como Verónica y Herberts, por ejemplo.  En todo caso, es necesario apreciar lo que nos queda en sectores como los barrios Palermo y Santa Teresita, en donde lugares como Fábrica 45 venden experiencias y preservan sueños de progreso.