Guiños culturales para ver de una forma diferente a la Mujer

Tod@s hacemos parte de ese espacio fisico, social y cultural, en el cual reproducimos sin darnos cuenta, el machismo a través de lo que vemos, lo que escuchamos, pensamos, decimos y hacemos. Sin embargo así como destructivos, los espacios también nos dan momentos y elementos orientados a un cambio de comportamiento.

MACHOLANDIA no distingue de acentos, costumbres, estrato social, bandera o nacionalidad. En un periódico Peruano, un hogar en Bogotá, en la T.V chilena, o un pueblo de Honduras este fenómeno se ha logrado instalar en nuestras sociedades. Se gesta algunas veces desde el núcleo familiar en forma de servidumbre por parte de la mujer hacia el hombre, en la escuela se reproduce con la exaltación de la virtud de los “grandes”hombres, luego se masifica a través de los medios de comunicación en contenidos amarillista o con canciones de perreo y despecho y en la mayoría de los casos se legitima en las Instituciones. En otras palabras el machismo va desde la cuna con Barbies y juguetes de cocina hasta la tumba con huellas de violencia.

Este paradigma que impone una antilogica al orden, donde el hombre es considerado un “putas” si tiene varias novias, pero la mujer se considera una “puta” si sale con varios hombres, afecta tanto al genero femenino como al masculino; A ellas las muestra como objeto sexual, las obliga a una metamorfosis a causa de un acido o en el peor de los casos las convierte en un número más en los casos de violencia física y feminicidio. Por el otro lado, a nosotros los hombres, nos determina como el sexo fuerte, hijos de una generación donde los sentimientos son reprimidos.

Ante este panorama, ante esta ceguera social que justifica cualquier tipo de agresión contra l@s dem@s, las ciudades, aquellos espacios que han sido escenarios de acciones machistas de diferente índole, también muestran su lado más humano. Por medio de movimientos ciudadanos, las mujeres se apropian de la calle; las ruedas de las bicis giran impulsadas por piernas femeninas, intervenciones llenas de colores recrean en los muros el rostro de una mujer, las voces se hacen escuchar con melodías de inconformismo y reivindicación en cuanto al rol de la mujer en la sociedad de hoy.