Nairo Alexander Quintana Rojas el boyacense de Combita y, para muchos, gran embajador del ciclismo Colombiano; este boyacense hace historia en las carreteras europeas y es el primer colombiano que logra las proezas, que años atrás nos hacían pensar que realizarían otros grandes del ciclismo de ruta. Nairo es puesto como el héroe nacional, y no importa si el público que le otorga esa mención por estos días, es experto en ciclismo o si conocen la historia detrás de lo que dejan ver las pedaladas transmitidas de este Tour que acaba de pasar; no importa nada, el señor Quintana es un héroe y así lo exaltan lo medios. De la misma forma los medios crearon otros héroes nacionales, campeones que mostraron la mejor cara de un país que en muchos casos les dio la espalda, por ejemplo: Mariana Pajón tras la victoria en los olímpicos hace tres años, María Isabel Urrutia quien se llevo la presea dorada en pesas en la categoría de los 75kg en Sídney 2000 o hasta el mismo Marcelo Gutiérrez Villegas corredor copa mundo en la categoría del Downhill, quién aunque no ha logrado tanta resonancia como nuestras medallistas olímpicas, fue nombrado como el héroe de daunjileros colombianos, tras ganar en una carrera en la cual no participo. De ellos, entre muchos otros, se hablo en los medios y se les atropello con una fugaz fama, en especial en los medios privados, que son aquellos con más público para digerir. Los medios crearon héroes de barro y el público los acepto, sólo paso un corto tiempo para que fueran olvidados, para que sus historias quedaran en el olvido y para que las promesas que hicieron gobiernos nacionales y locales de impulsar el deporte en sus regiones se quedaran sólo en eso… promesas.

Quiero darle las gracias a esos deportistas que han dejado el nombre de Colombia en lo más alto, aunque Colombia sólo les ha dado un titulo que se desvanece con el tiempo de la misma forma como el barro se desfigura con el agua. Espero que un día cambie la forma como veneramos a los nuestros, espero que se cumplan las promesas que se hacen a estos deportistas y, que en verdad, se apoye el deporte en totalidad,  no sólo aquellos que representan un buen negocio. Sólo espero que un día no tengamos héroes de barro enaltecidos en los medios, sino que tengamos héroes a los cuales se les rinda tributo, grabándolos en la historia y promoviendo espacios a las generaciones que ellos de una forma u otra ayudan a cultivar.