La restauración de la memoria parece ser una actividad fundamental para la ciudad, grandes teatros clásicos como el México, Faenza, el Jorge Eliecer Gaitán o en sus tiempos el teatro Olympia. La historia del cine colombiano se remonta a una época donde las ciudades apenas despuntaban brillo, y las calles, abarrotadas de barro, quisieron emerger de sus raíces los cinemas de antaño, donde seguramente su abuelo, tatarabuelo o padres, se divertían viendo historias, paisajes y momentos de la vida colombiana.

En 1897 arribó al país el cinematógrafo de los hermanos Lumiére. Por su parte Francesco Di Doménico, nacido en Castelnuvo, Italia, aventurero por naturaleza llegó al país gracias a la inversión que hizo el gobierno de Estados Unidos  para la construcción del canal de Panamá en 1903, pero no fue hasta 1906 que cientos de miles de personas llegaron a américa en busca de oportunidades. Francesco viajó a París en 1909 para busca de películas y montar su negocio ambulante de entretenimiento. Luego nombraría su empresa como Cinema Olympia.

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Teatro Jorge Eliecer Gaitán/2016

El italiano de la máquina, como era llamado, inauguro, junto a su hermano  Vicenzo el Salón Olympia el 8 de Diciembre de 1912 con la película El último de los Frontignac,  dirigida por Mario Caserini y protagonizada por Maria Bay.

Con la ayuda de socios capitalistas, como Nemesio Camacho, los hermanos di Doménico se mudaron del todo a Bogotá y comenzaron a manejar las riendas de las producciones cinamatográficas que llegaron a Colombia. El primer documental basado en hechos reales “El drama del 15 de octubre” hablaba sobre el asesinato del general Rafael Uribe Uribe, pero como raro en asuntos sensibles y crímenes en aquella época, Franceso tuvo que ejercer la autocensura y no publicar de forma masiva el documental, aunque ciertas voces hablan que sí se puso a rodar con duras críticas.

Don Francesco logró ser la cabeza visible en cuanto a cine en aquella época, su éxito fue tal que su idea se replicaron en varios países de Latinoamérica, grandes espectáculos se presentaron allí, uno de los más recordados fue la presentación del trio matamoros. Pero sus días de gloria terminarían en 1945, cuando el progreso y la movilidad hicieron que este cinema fuese demolido para dar vía a la carrera 9.

La Bogotá de inicio del siglo xx se mostraba como una capital digna de centros y espacios culturales, el consumo de a joven industria cinematográfica se hacía evidente, los casi 100.000 habitantes  de la “Atenas suramericana” se asombraron con la construcción  de la Industria Faenza, dirigida por don José María Saíz y  José María Montoya.

Parece que la filantropía de don José María Saíz no se limitó a prestaciones y calidad laboral, también con su vecino de cuadra, don José María Montoya, pensaron en embellecer la calle y sobre la fábrica de Saíz se montó el teatro Faenza y entró en funcionamiento en abril de 1924.

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Teatro México/2016

El diseño fue llevado a cabo por el ingeniero Ernesto González Concha. El diseño elegante de la estructura se exalto el ladrillo a la vista en su fachada y sus múltiples figuras republicanas hacían sentir a los habitantes de esa época el esplendor en muchas edificaciones, como el palacio de la gobernación de Cundinamarca (Antigua), el pasaje Hernández entre otras.

Las operetas interpretadas por artistas europeos, estrenos cinematográficos de las escuelas de cine más prestigiosas del mundo. A su vez sirvió como centro de reunión de la clase de elite bogotana. En 1945 la sociedad de vecinos Saìz – Montoya se disuelve y se vende el Faenza a Circuitos Unidos, que más adelante lo vendería a Circuitos Presidente. Los intereses económicos y las peleas de los múltiples dueños, sumado a esto el deterioro de la habitabilidad en el centro de la capital, condujo al Faenza en una oscura etapa, las películas cargadas de sexo y delincuencia llenaron su grandeza y lo llevaron a una decadencia.

En el 2005 una alianza público privada hizo renacer al coloso Faenza de sus cenizas, la Universidad Central ahora es quien lo administras, y hoy se siguen llevando reuniones del alto turmequé y una que otra ceremonia.

La cultura mexicana se volvió tan propia, que les puedo asegurar que más de uno se sabrá alguna canción de Pedro Infante, Chabela Vargas, Vicente Fernández incluso Juan Gabriel. El arraigo por el país manito viene desde una gran configuración cultural latinoamericana compartida, allí entran novelas, cantantes, comida y cine.

En 1914 Pancho Villa firmó un contrato con la Mutual Film Corporation old the United States, cediéndoles derechos exclusivos de filmar sus hazañas, prometiendo nuevas batallas para la cámara, en caso de que no existieran condiciones para hacer una real.

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Teatro Faenza/2016

Ya finalizaba los años 20`y la gente se aburrió de tanta violencia y batallas en caballos, la atención giró a los melodramas de ambiente urbano y de vez en cuando algún atractivo sexual. El primer gran éxito de cine con sonido mexicano fue un melodrama basado en una novela popular mexicana; La Santa  de Federico Gamboa en 1931. Sin embargo la comedia ranchera impulso su gran éxito  Allá en el Rancho grande  de 1936 dirigido por Fernando Fuentes.

Pero no fue hasta  1950 que el teatro México se puso en pie, el cual fue construido por la productora Pelmex.

 

Nuestros padres buscan todavía en señal Colombia los ciclos de cine mexicano, encontrado como ídolos a gran Jorge Negrete con las ya mencionadas comedias rancheras y por su puesto la farsa a cargo de Mario Moreno Cantinflas. Fue hasta 1994 que las películas mexicanas inundaron el teatro, uno de los más visitados por los bogotanos, este pasó a manos de la Universidad Central llamándolo ahora el Auditorio Jorge Enrique Molina.

Es inevitable pasar por la séptima y no observar, a la altura de las calles 22 y 23 el majestuoso teatro Jorge Eliecer Gaitán, construido en1890, el primer teatro municipal de Bogotá.

En sus inicios ofrecía presentaciones artísticas como zarzuela, teatro y revistas musicales. Su historia como centro cultural tomó un viraje fuerte al convertirse en una arena política colombiana y de forma inexplicable fue demolido en 1952. El teatro, antes de su deceso en mitad del siglo XX, estuvo ligeramente abandonado por los ciudadanos, que preferían escuchar radio o asistir a los diferentes cinemas que se construían cerca al teatro municipal. Ante este problema en 1940 se inauguró la sala de cine con el nombre teatro Colombia. La arquitectura de su sala, a la vanguardia con salas internacionales, estilo Brodway, permitió ver en su pantalla cine plano, además de ser habilitado para muestras de ballet y ópera.

No hay que olvidar los espacios de debate en la historia del municipal, los llamados “viernes culturales” era escenario de candentes debates políticos, impulsados por el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, donde además de entretenimiento cultural, este espacio de tertulias e invitaciones para otorgar la palabra al pueblo, le bastó al caudillo para que este fuese un centro potente de ideas que lograron forjar la noción política de muchos

Desde 1972 es administrado por  el gobierno local de Bogotá, ha tenido múltiples refacciones, la última en el 2010.