Hablar de los cafés, ahora resulta ser todo un universo que atraviesa los conceptos de entretenimiento y espacio, un café Internet, café cinema, café bar entre otros.  Los ciclo cafés están para quedarse en la capital, apostando por un actor vial que muchas veces, no tiene un lugar donde aparcar su cicla y es discriminado en las calles. El ciclista hoy, en Bogotá, se puede tomar una taza de café, o si se le da la gana una pola, comer sabroso mientras espera que le arreglen su medio de trasporte.

Los europeos apostaron ya hace varios años a los Cycles cafes, debido a la alta demanda de ciclo usuarios.  Look mum no hands es, tal vez, uno de los más conocidos en Londres, lugar donde alberga toda clase de servicios para los ciclistas, desde un pinchazo, hasta armarle la bicicleta de sus sueños; además, cursos de mecánica rápida para bicicletas, ciclo paseos, exhibiciones de arte y venta de ropa haciendo alusión al café.

Las bicicleterias en Bogotá son lugares, en su mayoría incómodos, es raro encontrar un taller donde usted se siente a esperar que le cambien los frenos, le pongan un parche al neumático o cualquier arreglo, lo más cercano que encuentra es una tienda de viejos verdes tomando cerveza. Y ni hablar cuando va por la vía, le gritan Súsbase a la cicloruta  las cuales en sus  440 kilómetros no están bien conectada y obliga al ciclista a tirarse  a la vía. Parece que Bogotá es una ciudad donde el ciclista no es respetado por los agentes viales.

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La Bicicleteria D.C. es un CicloCafé ubicado en el Barrio la Esmeralda, David Puentes (El ciclista del negocio), Juan Cárlos Erazo Chaves y Alejandra B.m son sus administradores, a David, ciclista hace 2 años, se le ocurrió la idea de montar un local donde la gente parche, aparque, coma bien, escuche buena música y se tomen una pola por la noche. Además de diversos espacios culturales que atraen gente de todo lado: Música en vivo, ciclo paseos y torneos de gamers.

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Yo ando en bici y no hay espacios para uno, antes todo lo contrario nos comenta David, donde su filosofía de negocio gira a favor que el ciclista sea feliz e incluido, por esta idea se la jugó toda con sus socios y desde mitad de este año tiene sus puertas abiertas, a sabiendas que esto es algo nuevo para la ciudad, pero la acogida ha sido masiva, pues en sus casi 3 meses de abierto ha logrado mantenerse, gracias a una estrategia de publicidad agresiva antes de su apertura.

Foto: Juan Gómez
Foto: Juan Gómez

Detrás de La Bicicleteria D.C. hay una historia de empredimiento, estos 3 pelados que no superan los 25 años, ha logrado abrir puertas a un espacio que fomenta el uso de la bicicleta como medio alternativo de trasporte. La construcción de la idea ha llevado mucho esfuerzo, desde febrero de este año, David y sus socios le han metido corazón y ganas; sacar plata, la decoración del lugar corrió  a cuenta de sus propias manos, como las mesas de tetrix que hay en el segundo piso, los vinilos, los cuadros, pintura, etc.

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“No queremos montar un negocio para llenarnos de plata, es el espacio que el ciclista necesita, si uno hace las cosas con el corazón sin pesar tanto en el dinero las cosas salen mejor ”  Nos dice David, y es algo lógico, los ciclistas aportan en gran medida a una mejor movilidad en la ciudad, sin generar contaminación, de igual forma ayuda a la actividad física del cuerpo. No hay excusa para salir a rodar, enhorabuena La Bicicleteria D.C.