En 1965, un Fidel Castro en su apogeo concedía una larguísima entrevista al fotorreportero estadounidense Lee Lockwood. Medio siglo después se reedita el texto, acompañado por 200 fotografías inéditas que muestran tanto la vida pública como la cotidiana del líder cubano.

Las fotografías muestran a Castro hablando ante decenas de miles de personas pero también cuando sale del agua tras bucear, haciendo ejercicio en isla de Pinos, comiendo, jugando con su perro Guardián o simplemente descansando en una hamaca, con los pies descalzos.

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Ahora que Cuba está de moda por el deshielo con Estados Unidos, la editorial Taschen acaba de publicar por primera vez en español el libro del fotorreportero Lee Lockwood La Cuba de Fidel. Se trata de un libro de fotos de la primera década de la Revolución Cubana y una larga entrevista, de siete días, que Fidel Castro le concedió al periodista norteamericano.

El libro original con unas 100 imágnes fue publicado hace medio siglo, pero en la nueva edición se incluyen 200 fotos adicionales que la editora Nina Wiener que fueron rescatadas de los archivos de Lockwood antes de que falleciera en 2010. El periodista estadounidense mantuvo su extensa conversación con Castro en Isla de Pinos en 1965 y ahí retrató al líder revolucionario hablando ante una multitud, sumergido hasta el cuello tras haber buceado, haciendo ejercicio, jugando con su perro Guardián o descansando sobre una hamaca.

“Cada día, durante varias horas, nos sentábamos Fidel, Vallejo (el comandante René Vallejo, que actuó como traductor) y yo alrededor de la mesita del porche a la entrada de la habitación de Castro (en una casa de campo de una sola planta, de madera), con el micrófono en medio de los tres, y hablábamos en voz baja, como en una sesión de espiritismo”, explica Lockwood en el prólogo del libro. “Una conversación con Castro es una experiencia extraordinaria y, hasta que te acostumbras, de lo más desconcertante (…) es uno de los conversadores más entusiastas de todos los tiempos”, asegura el autor.

Entre algunas frases de Castro que quedaron resonando esta aquella de que  “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”, esa donde dice ser “contrario a las listas negras de libros, películas prohibidas y todas esas cosas” o una sentencia homofóbica: “Jamás llegaremos a creer que un homosexual pueda encarnar las condiciones y los requisitos de conducta que permitieran considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”.

Castro sostiene que el régimen político cubano es más democrático que el de Estados Unidos “porque es la expresión real de la voluntad de la inmensa mayoría del país, constituida no por los ricos, sino por los pobres”. Al ser consultado sobre cuánto tiempo se mantendrá como gobernante y líder del Partido Comunista, responde: “Si quiere que le hable con sinceridad, trataré de que sea el menor tiempo posible (…) Creo que todos nosotros debemos retirarnos relativamente jóvenes, y no lo propongo como un deber, sino como algo más: como un derecho”.