Miles de personas esperaban a PJ Harvey cuando se ha iluminado el escenario. En vez de la inglesa, ha entrado una banda al son de la percusión. Todos los ojos buscaban a Polly Jean Harvey cuando ha salido de detrás de una fila tocando el saxo. Un primer golpe de efecto para acto seguido seducir al público con la elegancia de su rock.

“Chain of Keys” ha sido la canción escogida para arrancar este esperado concierto, que llega apenas dos meses después del estreno del último trabajo de la inglesa, “The Hope Six Demolition Project”.

De hecho, la de Dorset ha dedicado la mayor parte de la actuación a presentar sus nuevos temas, en los que una vez más alterna golpes eléctricos con dulzura y momentos de calma.

La actuación se ha desenvuelto con una sonoridad excepcional que ha permitido a los asistentes apreciar los matices de la voz de PJ Harvey, que ha puesto en valor el dominio del escenario que dan veinte años de carrera.

Dos décadas a las que ha hecho un guiño con temas como “50th Queenie” o “To bring you my love”, que han hecho las delicias de los más veteranos.

La puesta en escena ha incidido en la elegancia que ha desprendido la actuación, ya que un plafón de color oro ha servido de fondo y ha contrastado con las ropas negras que han vestido tanto la cantante como la banda.

Entre las canciones que esta dama del rock ha presentado al público del Primavera Sound destacan “The Wheel”, el primer single del nuevo trabajo; “Ministry of Defence” y “Community of Hope”, entre otros.

Letras que una vez más hablan sobre la vida, la guerra y la muerte, así como de otras cuestiones y problemas sociales de índole más cotidiano.

Tras PJ Harvey, la elegancia ha seguido reinando en la madrugada con Sigur Rós, que han teñidos de luces y proyecciones hipnóticas el escenario, para acompañar sus melodías oníricas.

Música para cerrar los ojos y, en el caso de quienes tiene melena, dejar caer el cabello sobre la cara y mover la cabeza en busca de un vuelo introspectivo que, sorprendentemente, es perfectamente posible en un concierto tan multitudinario como el que han ofrecido hoy los islandeses.

Un fin de fiesta tranquilo para los espectadores con abono, que llevan tres días de jornadas maratonianas, y un momento de paz para lo que han decido seguir en busca de más y se han dirigido al resto de los escenarios del Fórum, que cerrará sus puertas a las seis de la mañana y dirá adiós a sus fieles seguidores hasta el año que viene.

Fuente: EFE Marta Vergoñós/Rosa Díaz