El Proyecto de Ley 163 de 2016 es una iniciativa en trámite para proteger los derechos laborales de los artistas escénicos, que fue radicada por la Asociación Colombiana de Actores (ACA) el pasado mes de abril, y que  no ha parado de generar polémica. De acuerdo al sindicato que agrupa a los intérpretes, este proyecto pretende reivindicar la carestía en seguridad social que tiene el gremio, pero para los directores, productores y guionistas, tal propuesta no es otra cosa más que un atentado a la joven industria cinematográfica y una grave limitación a la creatividad de los realizadores audiovisuales.

Actualmente, la ACA está realizando un proceso de socialización y negociación de algunos de los artículos del proyecto de ley, con los gremios de realizadores de cine y televisión, quienes afirman sentirse  vulnerados por muchas de las propuestas de la Ley del Actor.

Culture tuvo el privilegio de conversar con el actor Julio Correal, secretario de relaciones laborales de la ACA, quien nos ha explicado la importancia de este proyecto de ley y los retos que tienen él y sus colegas a la hora de trabajar.

¿Cómo fue el proceso de redacción y trámite del proyecto de ley del actor?

Fue un proceso largo de muchas reuniones entre nosotros los actores y los abogados  para aportar en la redacción, la identificación de los problemas y generar alternativas de solución. De lo que escribimos inicialmente, a lo que radicamos en el Congreso hubo algunos cambios en cuanto a temas como los recursos y la producción teatral. Una de las transformaciones más grandes que se le hizo al producto final del proyecto fue que tuvimos que sacar el tema de las pensiones, porque en el Congreso nos alertaron que estábamos pidiendo la creación de regímenes especiales, que actualmente están prohibidos. Sin embargo, conseguimos que se reconociera que nuestro trabajo es irregular e intermitente y por eso necesitamos que los aportes a la seguridad social y pagos de cesantías se formalicen.

¿Por qué hubo problemas con sectores de la industria audiovisual en la radicación del proyecto?

Hubo una serie de controversias con el sector del cine, gente del teatro y productores de televisión y eso nos ha tenido en un trabajo constante de negociación con otros grupos, para poder identificar esos puntos “flacos” de la ley que podrían estar afectando a los creadores. Nosotros construimos este proyecto desde nuestra óptica, por ejemplo, en el caso del Comité de Acreditación Actoral, que veíamos como una necesidad, más no como un organismo censor, porque desde nuestro sentido común pensamos que cualquier realizador debía tener en cuenta el profesionalismo en nuestro gremio. En estos momentos está incluido en el proyecto de ley y pasó el primer debate en el Congreso, pero no va a pasar al segundo y nosotros llevaremos al senado ponente las modificaciones que se deben hacer, con base a las negociaciones realizadas con los creadores y realizadores.

 

¿Qué tanto se eliminó del proyecto de ley inicial para atender las demandas de estos sectores en discordia?

Nosotros socializamos un nuevo articulado con otros sectores y hoy lo hemos vuelto a alterar, para que a finales de agosto podamos estar rindiendo ponencia en el Senado. Poco a poco hemos encontrado consenso con organizaciones como REDES, que es la asociación que agrupa a los guionistas y DASC, que es la sociedad de directores y que están gestionando el trámite de la Ley Pepe Sánchez. En el cine comunitario también manifestaron preocupaciones por nuestro proyecto y por estamos reuniéndonos con ellos, negociando y aportando cambios. Eliminamos lo de los porcentajes y  lo del comité de acreditación, pero conseguimos mantener lo del Registro Nacional de Actores Profesionales porque es fundamental que podamos contar con un censo que nos permita cuantificar las necesidades de nuestro gremio.

 

¿Han sido los grandes medios de la televisión receptivos con el proyecto de ley?

 

Se lo resumo en una situación anecdótica: la abogada de una productora nos dijo un día “pero es que nosotros estábamos tan bien” y claro, ella dijo eso porque como no hay reglas que establecen condiciones laborales, pues los empleadores terminan favorecidos. Sin embargo, ellos no se dan cuenta que eso también los beneficia y los protegería de los productores extranjeros con las cuotas de participación de actores nacionales.

 

¿Qué referente o modelo de seguridad social fue el que usaron para la elaboración del proyecto de ley?

Nosotros hemos citado casos de España y Brasil, pero el que quisiéramos tener es el del Código Sustantivo del Trabajo, así de simple. La reforma laboral impulsada en el gobierno de César Gaviria y que flexibizó las condiciones de trabajo, hizo que muchas personas terminaran vinculadas a un trabajo a través de la figura de la prestación de servicios. Por esta vía han enmascarado las relaciones laborales y nosotros queremos que más allá de garantizarnos condiciones contractuales, se nos respeten nuestros derechos como trabajadores. En Uruguay, por ejemplo, la ley del actor dice que puedes contratar a un intérprete bajo la figura que quieras, pero debes reconocer que tiene derecho a una jornada, a unos días de descanso, compensación por vacaciones, etcétera; lo mínimo.

 

Un caso de vulneración de los derechos laborales del actor…

A nosotros nos decían los abogados de los canales que queríamos lo mejor de dos mundos, es decir, lo mejor del contrato laboral y la prestación de servicios, pero realmente nosotros sólo queríamos tener un mundo, o sea algo que nos cobijara. No es posible que sí yo soy prestador de servicios y tengo que cumplir una tarea, me exijan cumplir jornadas y atender una subordinación clara, que sólo puede ser permitida en la figura contractual. ¿Conocen los dos canales? ¿Sabe cuántos camerinos hay en estos canales? Ni uno sólo. En el extranjero los canales tienen al menos trailers o una carpa aunque sea, no una silla Rimax en un pasillo. Es cuestión de seguridad industrial, porque es mucho mejor tener a los actores y actrices en un lugar de espera, que en el set donde hay cables, luces y otro tipo de cosas que pueden lastimarlos. Este año en RTI, por ejemplo, se estuvo grabando la segunda temporada de una serie llamada la Viuda Negra y al encargado de manipular las armas se le disparó un arma y la pólvora le cayó a una actriz en la mano y le dejó cicatrices permanentes, a una mujer joven y bonita que depende de su apariencia para trabajar. En ese caso se violaron muchos protocolos de seguridad y nadie respondió. Nosotros no queremos  recurrir a demandas para reventar la industria, sino aportar a la misma y garantizar nuestros derechos.

 

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