Como seres mediáticos, debido a los medios de comunicación, hacer un “análisis futbolístico” se convirtió en algo imprescindible en esta Copa América que pasó, sin dejar de lado la constante tendencia que imponen los medios de estar opinando sobre algo. Era común escuchar el comentario de alguien acerca de la posible titular, hasta el inconformismo de otro por las decisiones técnicas. Siendo así empiezan a encontrarse dos posturas entorno al desempeño de la selección: primero, estaría el favoritismo y la confianza efímera hacia la selección, segundo, estaría el rechazo directo por no haber ganado, por no habernos dado la alegría necesaria para seguir tomando y emborrachárnos en torno a la victoria de ir dejando a las selecciones emblemáticas eliminadas. A pesar de esa postura no es el simple hecho de la rivalidad deportiva si no de una cuestión ideológica que enfrenta a los países en donde un hecho deportivo es el enlace para que estos se enfrenten. En resumen esas dos posturas lo que quieren decir es sí es: si ganan “ganamos todos, el país” pero si pierden “pierden ellos, el equipo, por haber jugado mal” esta postura simplista no es más que la reflexión de un país acomodado y mediocre que reflexiona lo mismo que los medios.

Aquel “análisis futbolístico” estaría enmarcado dentro de las dos posturas anteriormente planteadas, y con esto no quiero decir que un sea un “análisis futbolístico” malo, es solo el hecho de analizar un hecho futbolístico en si, de querer encontrar un tratado teórico y filosófico dentro del balón pie, donde la pasión es más evidente que la razón, y no por eso es un factor negativo, si no que nos deja ver el futbol no como razón sino como pasión.

La copa comenzó y la corrupción de la FIFA se olvidó. Llegó el patriotismo para nublar la visión, para desconocer las virtudes de las demás selecciones e incluso de la selección femenina que por aquellos días jugaba el mundial femenino en Canadá. Entonces el patriotismo es mediático e interesado, solo quiere ver lo que se le muestra y no observa más allá. El patriotismo y los medios de comunicación son los mejores amigos, ¡que golazo!