Aunque somos alrededor de 50 millones de colombianos, son pocos lo que hacen algo por sus comunidades.  Apenas son unos cuantos los que luchan contra un estado represivo que no tiene en cuenta las opiniones de sus ciudadanos, obviando en especial lo que sucede en las zonas rurales.

Alrededor de 385 líderes sociales han sido asesinados en el territorio colombiano desde enero de 2016, aunque para el gobierno no sean más que unos números estadísticos que sirven para hacer unas bonitas gráficas. Son 385 familias que han perdido un ser querido, personas que trabajaron para mejorar las condiciones de su comunidad, suprimieron el egoísmo y crearon una ambición colectiva, en programas educativos, culturales y en defensa de los derechos humanos.

La mayoría de líderes sociales trabajan en zonas de conflicto en el país, como Roberto Jaraban en Caucasia (Antioquia), Ivan Lanzaro en Puerto libertador(Cordoba) y James Hidrobo Navia en Patia (Caqueta), o muchos otros que se encuentran en peligro por los bandos de siempre, paramilitares, narcotraficantes, guerrilla y fuerzas armadas.  Lo que hace aún más difícil el acceso a la justicia y la protección. Sin embargo, no es una excusa ante una actitud totalmente pasiva de los gobernantes de turno.

Como si fuera poco ante nuestra incapacidad para defender la vida de miles personas que están riesgo tienen el descaro de justificar las muertes, afirmado que son problemas de “faldas”, exhibiéndolos como delincuentes o como excombatientes de las FARC, como si el proceso de paz no tuviese validez.

Pero esto no sería lo peor, del gobierno colombiano no es una sorpresa.  Lo más inaceptable es que la misma ciudadanía ignora las muertes de estos líderes, con ello el sufrimiento de sus familias y lo que más desilusión trae es que vamos a ignorar los problemas de esa comunidad. Enviando el propósito de su trabajo a una gran caneca de basura.

Es por ello que no podemos pasar por alto estos asesinatos que no tiene justificación alguna, no podemos creer que en el país todo marcha bien como lo hemos pensado por años, algo está sucediendo. Están matando al tipo de personas que no deben morir, por son un ejemplo para todos, que sin temor han luchado por obras objetivas. No permitamos el trabajo de estas personas quede en el olvido.  No convirtamos su memoria en “desechos” de esta sociedad.

Juan Carlos Gonzalez

 

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