Otros fueron los días en los que los medios de comunicación trabajaban a toda marcha. Otros fueron, los días que gobernó Gustavo Petro en Bogotá y muchos de los titulares de la prensa en redes sociales, el papel, la radio y la televisión contaban una historia para niños: “érase una vez, un alcalde muy malo; ¡Oh! Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?

Tengo que aclarar (no estoy seguro sí ya lo he hecho) que nunca voté por Gustavo Petro en las elecciones locales de 2011. Tuve problemas en asimilar su cambio de discurso; del senador que denunció la parapolitica y la ramplona corrupción del gobierno Uribe Vélez, al hombre que se fue contra el Polo Democrático por el escándalo de Samuel Moreno Rojas. No me cayó bien su oportunismo y por eso nunca voté por él; en cuanto a sus ideas, todas me parecieron fascinantes, aunque debo confesar que no llegué a pensar que fuera tan mal ejecutor, porque ése fue su gran problema como administrador del Distrito Capital, pues no dejó que nadie le aconsejara; él se mandaba solo y no aceptó correcciones de sus propios partidarios. Sus errores fueron el deleite de sus opositores y para mayor sorpresa mía, también de la prensa.

¿Qué sucedió con la prensa en el cuatrienio de Petro? ¿Por qué se fueron en contra de él? Ahora, entiendo que la segunda pregunta que me hago, viene con una afirmación implícita, en la cual doy por sentado que los medios sí le declararon guerra ¿Estoy mal? En los cuatro años de gobierno de la Bogotá Humana no me quise dar cuenta de ese “Bias” mediático a favor de los antipetro, precisamente, porque el alcalde era muy malo haciendo el papel de administrador, aun cuando debo decir que nunca se ha redactado en esta ciudad, un mejor Plan de Desarrollo que el de ese gobierno. El equipo del exalcalde era de lujo, pero como quise hacerme entender antes, el problema era de gerencia. ¿Estoy hablando como un tecnócrata o peñalosista? Me avisan, por favor.

Pero bueno, volviendo a lo que iba, yo no noté la supuesta guerra de los medios contra Petro, hasta el momento que concluyó su mandato. En el instante que Enrique Peñalosa tomó la batuta de mando en el Distrito Capital, me di cuenta del efecto antes/después. Para hacerme entender mejor, les doy un ejemplo, las protestas en Transmilenio. Hace unos días, los medios de comunicación condenaron los actos de violencia y a todos los manifestantes los tildaron de, “saboteadores profesionales y vándalos profesionales” (faltan más tecnólogos en estos campos) y en ningún momento hicieron un análisis menos superfluo y livianamente profundo; de hecho, no sé sí lo notaron, pero yo no escuché en la televisión que la actual administración podría ser responsable de algo de lo que sucedía; por el contrario, sí escuché decir a más de un periodista “notable y de cara simpática” que esto era el resultado de los malos gobiernos anteriores.  Entonces, descubrí que alguien en las redes sociales había hecho un ejercicio juicioso y había conseguido comparar un titular de este año (el de la Bogotá Mejor para Todos) y uno del año pasado (el de la Bogotá Humana). A continuación, el ejemplo que les hago mención (me avisan quién fue el responsable de esta delicada y excelente observación):

 

semana antipetro

No quiero ser la persona que apunte el dedo hacia los compañeros periodistas en los medios tradicionales, pero creo que es necesario hacer una reflexión sobre el manejo de contenidos. Yo no voté por Petro y sí se lanza a la Presidencia, tampoco lo haré; pero no por eso puedo hacerme el que no se dio cuenta de la parcialidad de la prensa en contra de un político y a favor de otro. Estoy seguro de que podemos evitar que nuestras convicciones políticas nos obliguen a escribir notas a favor o en contra de algún candidato, porque para eso están las columnas de opinión; para descargar las pasiones encontradas y en donde todos somos sapos por igual. Por tal, les invito a considerar la recomendación.