Importante: este manual se reeditará, corregirá o aumentará con cierta frecuencia (o, al menos, esa es la intencion) y refleja opiniones personales basadas en la experiencia pero, en ningún caso, pretende fomentar que hagas algo que no hayas decidido previa y personalmente por lo que, a partir de aquí, toda la responsabilidad de tus decisiones es únicamente tuya. Con este manual solo pretendo que, si has decidido usar microdosis de LSD, puedas tener una referencia racional que te proporcione información más o menos objetiva y ofrecerte algunos consejos básicos de seguridad.

En todo caso, soy un firme defensor del libre albedrío y el derecho a acceder libremente a cualquier sustancia que queramos usar con fines lúdicos o terapéuticos sin que un estado paternalista se empeñe en complicarnos la vida.

Y, aprovecho para manifestar que, cuando muera, me gustaría transitar por ese camino consciente y pacíficamente, bajo los benéficos efectos del LSD antes que cualquier otra droga que me adormezca y me impida experimentar de un modo consciente algo tan importante. Y esto, por ahora, deberé hacerlo de una forma vergonzosamente clandestina por causa de unas leyes estúpidas e indignantes.

Para cualquier tema interesante como referencias o ideas relacionadas con este manual contactar con el autor. En ningún caso se atenderán consultas o cuestiones personales.

¿Qué son microdosis de LSD?

Las microdosis de LSD, como su nombre indica, son muy pequeñas dosis de esta sustancia, por debajo del umbral que produciría efectos tangibles y que, por tanto, permitirían seguir realizando actividades cotidianas. Usando microdosis de LSD probablemente no se note ningún efecto evidente más allá de que, al final del día, puedas concluir que “ha sido un buen día”.

Generalmente se acepta que el umbral está alrededor de los 20 µg (microgramos) por lo que, dadas las posibles variantes individuales, las microdosis estarán comprendidas entre 10 – 30 microgramos.

La dosis habitual de LSD para obtener una experiencia psiquedélica ronda los 100-150 µg. Una experiencia intensa se puede obtener con entre 150-400 µg. Dosis de entre 30-100 µg habitualmente producen efectos suaves.

Sin embargo, la experiencia puede ser muy distinta en cada persona y, dadas las dificultades para hacer una investigación controlada con una sustancia que se ha querido que sea ilegal, no es posible ofrecer una tabla de dosis estandarizadas.

Afortunadamente el LSD es extraordinariamente seguro y no hay casos de intoxicación mortal ya que su dosis letal (en animales) está decenas de miles de veces por encima de la dosis enteogénica. La utilización en forma de microdosis no parece presentar problema alguno salvando el hecho de que será necesario establecer la microdosis ideal para cada persona; lo cual requerirá una serie de pruebas iniciales dentro del rango de las microdosis.

Primer punto a tener en cuenta.

Las presentaciones de LSD que se pueden obtener, usualmente a partir del “mercado negro” pueden presentar ligeras variantes respecto a la dosis que se supone que contienen. Por otra parte no debe ser un tema muy preocupante ya que:

1) La LSD es, posiblemente, la menos falsificada de las drogas. No vale la pena ya que casi cualquier cosa que se pueda usar para falsificarla o “cortarla” será más cara que la propia LSD. En todo caso, según su forma de elaboración, hay LSD más o menos puro pero las variaciones no son muy grandes.

2) Puede haber variaciones según el método para presentarlo o diluirlo ya sea en blotters (papel secante), gelatina o líquido. De todas formas, variaciones arriba o abajo no son muy significativas en microdosis. Simplemente tendremos que hacer un nuevo ensayo cada vez que cambiemos de proveedor o de producto para hacer un ajuste fino de la microdosis que queramos emplear.

¿Para qué querríamos usar microdosis de LSD?

Quédate con esta idea: para aprender a vivir mejor.

Probablemente hayas oido o leído que las microdosis de LSD pueden:

  • Mejorar el estado de ańimo
  • Potenciar la creatividad
  • Despertar emociones constructivas
  • Restaurar patrones saludables de sueño
  • Facilitar las relaciones sociales
  • Aumentar tu energía
  • Ayudarte a encontrar soluciones creativas

No dudo de lo anterior. Pero vuelvo a subrayar lo de principio de otra manera. Las microdosis de LSD probablemente no sean una buena idea si no estás dispuesto a aprender de la experiencia y NO usarlas como una muleta química para contrarrestar tus carencias o tus excesos. No creo que deba sugerir que son una especie de “mejorador del ánimo” para toda la vida. No en la mayoría de los casos, ni mucho menos.

Probablemente, las microdosis de LSD funcionen como un excelente antidepresivo. Pero tampoco es una buena idea considerar que debamos tomar un antidepresivo para siempre de forma regular. Si una terapia no cumple su función se convierte en una pieza de ortopedia química. Si “necesitamos” el LSD para estar bien creo que partimos de algún error.

No uses microdosis de LSD

Si tienes o crees que tienes algún problema psíquico grave o vives un momento crítico o intenso emocionalmente o estás tomando antipsicóticos o antidepresivos.

Si eres una persona que esperará ansiosamente ver si le hace efecto.

Recuerda: microdosis de LSD no tienen por qué hacer un efecto demasiado evidente. Si los demás notan que te pasa algo es que no has usado una microdosis.

La linea de la dosis alucinógena.

Se ha convenido en que la dosis a partir de la cual se pueden dar efectos visuales (alucinógenos) está en torno a 1 µg por kg de peso corporal. Obviamente, esa dosis está aún bastante por encima de lo que se entiende por microdosis que es, generalmente, un máximo de 20-25 µg

Cómo conseguir LSD

Este es un tema para el que he elaborado otro pequeño manual que puedes leer aquí: Manual para comprar LSD.

Aclaraciones

A menudo hay ciertas confusiones sobre las dosis que quiero aclarar ahora. Cuando hablamos de dosis hay que tener en cuenta que, según la vía de administración, la biodisponibilidad de una sustancia será mayor o menor. En el caso de la administración oral de LSD se está de acuerdo en que su biodisponibilidad está en torno al 70%-73% respecto a su administración intravenosa que, idealmente, sería del 100%.

En el contexto de esta guía, cuando hablo de microdosis, me refiero siempre a la cantidad de LSD que teóricamente contiene un trozo de papel secante que va a ser administrado por vía oral.

Cómo hacer microdosis

Cada vez es más fácil encontrar microdosis a la venta, usualmente de unos 20 µg. Si no, es sencillo hacerlas sin apenas margen de error a partir de blotters (secantes) de 90 o 100 µg.

Recomiendo blotters porque no cabe mucha variabilidad, en origen, sobre la cantidad distribuida en cada secante. Sí es cierto que hay posibilidades ciertas de que la cantidad indicada sea algo distinta; pero lo más frecuente podría ser que una parte de un blotter no haya sido bañada por el líquido. O sea, el fallo sería más por defecto que por exceso; suponiendo una fuente de confianza. También el producto puede irse degradando con el tiempo, dependiendo de las condiciones de almacenamiento (lo clásico: lugar limpio, fresco, seco y alejado de la luz).

Y luego, el proceso de dividir cada piecita en partes iguales es sencillo.

El uso de la forma líquida directamente requiere mucha más pericia así que no lo voy a añadir a este manual.

Por tanto, partiendo de un blotter o secante en el que cada unidad ya aparece delimitada por el microperforado basta separar una de ellas.

Aquí hay 10 dosis de 90 µg

Si una de esas dosis que pongo de ejemplo ahí arriba la divido en 4 partes tendré prácticamente microdosis de 22,5 µg. Si la divido en 8 partes (fácil cortando en diagonal) obtendré microdosis de 11,25 µg.

Ahora bien, debemos contar con ciertas variabilidades. Y, por tanto, cada vez que usemos LSD de fuentes o presentaciones diferentes será necesario aplicar cierto principio de precaución y un protocolo adecuado.

Protocolo de inicio

Se considerará primera toma la que se realiza por primera vez y también cada vez que se cambia de producto o proveedor. Aconsejo lo siguiente:

1) No tener nunca prisa ni empezar con esto desde la impaciencia.

2) Empecemos por la dosis más pequeña un sábado o domingo que no tengamos otra cosa que hacer. La toma se realiza por la mañana. Observar cómo nos encontramos durante todo el día.

3a) Si todo va bien podremos tomar otra igual en jornada laboral, el martes o el miércoles (según hayamos elegido sábado o domingo). Pasa al punto 4

3b) Si el primer día te ha parecido que el efecto es fuerte, la gente te ha notado raro o no te ha resultado del todo satisfactoria pasa al punto 2) con una dosis menor. Si has llegado de nuevo aquí con dosis por debajo de 10 µg es bastante probable que esto no es para ti. Abandona el experimento.

4) Puedes mantener esa microdosis o, si crees que merece la pena probar con un poco más sube pero no pases de 20-25 µg. Si subes la microdosis hazlo siempre desde el punto 2)

Otra guía, en inglés:

The ultimate guide to microdosing

¿Por qué no tomarla todos los días?

La LSD tiende a producir tolerancia muy rápidamente. Es decir, tras una dosis, las siguientes suelen tener un efecto cada vez menor. Pero, igual que esa tolerancia se produce muy rápido también desaparece en un plazo corto. O sea, que es buena idea no tomar microdosis todos los días aunque no esté del todo claro si con microdosis se puede hablar de tolerancia ya que no estamos tratando de conseguir los efectos enteógenos intensos sino algo muchísimo más sutil. Pero, por si acaso, con el fin de aprovechar mejor sus cualidades, no se recomienda tomar microdosis más de dos veces por semana. Si lo piensas bien, es suficiente ya que no queremos usar LSD como un estimulante cotidiano, como si fuera cafeina o alcohol. El punto es otro y, si nuestra predisposición es la correcta, cada “buen día” de microdosis irá dejando una sutil aunque valiosa enseñanza en nuestra conciencia.

Por tal razón, también es una buena idea experimentar durante un máximo de 10 semanas para luego reconsiderar si debemos o no seguir. Llegar al punto en el que creemos que no es necesario seguir significaría un hito psicológico importantísimo similar al de haber concluido estudios con un buen aprovechamiento.

¿Qué pasa los días que no la tomas?

Quizá el principal inconveniente de las microdosis de LSD es que no puedes tomarlas todos los días debido a que hay que espaciarlas para que no se cree tolerancia y su efecto disminuya. Por eso, es pertinente preguntarse qué pasa los días en los que no se toma. Te lo contaré:

El día de la toma: es, definitivamente, un “buen día”. Te notarás algo más creativo y relajado a la vez. Comprendes mejor a otras personas. Tu conciencia de tí mismo y tu entorno es ligeramente más amplia por lo que tu cerebro está en capacidad de entender mejor las cosas y, estableciendo nuevas relaciones de significado, aprender nuevas habilidades para vivir mejor.

Al día siguiente: tienes el agradable recuerdo de que ayer fue un “buen día”. Por tanto, recordándolo, también hoy puede ser un día agradable.

El tercer día y siguiente: sí, hechas de menos ese estado un poquito más “ligero” que te mostró el LSD; ese estado en el que los receptores serotoninérgicos están activados y todo fluye mejor. Desde luego, te toca esperar el día de la siguiente toma el cual saludarás alegremente cuando llegue.

El camino del aprendizaje consciente

Ya dije que las microdosis de LSD son un excelente camino para aprender a vivir. La estimulación suave de los receptores serotoninérgicos durante todo un día te abren a nuevos significados y niveles de comprensión; de una forma muy suave, eso sí. Esto significa que los días siguientes no solo recordarás la experiencia sino que son oportunidades para poner en práctica lo aprendido. Aquí te toca a ti. El efecto de las microdosis de LSD no es algo antinatural. Puedes reproducir ese estado por vías sencillas: ten presente la experiencia, aprende a meditar, disfruta con las pequeñas cosas de la vida (las relaciones, la música, lectura o la simple contemplación de tí mismo y de tu entorno). Esto significa que las microdosis de LSD pueden tener el significado de un aprendizaje algo más intensivo sobre el arte de vivir. Es posible que, pasado un tiempo, ni siquiera las necesites. Ese sería un buen objetivo. La serotonina es un neurotransmisor que se forma a partir del aminoácido triptófano, el buen descanso nocturno y tus pensamientos y emociones. Sobre todas esas cosas puedes tener una gran influencia. Pero has de saber actuar sobre todas ellas. Alimentos ricos en triptófano recomendables son: cacao, avena, kéfir, garbanzos, pipas de girasol y calabaza crudas, cacahuetes crudos, plátanos, alga espirulina, almendras, dátiles, amaranto y garbanzos, entre otros.

Normalmente, cada vez que recuerdas el estado LSD tu cerebro puede ponerse en ese modo. Sonreirás, verás el mundo desde una perspectiva algo más desapegada e incluso sentirás el suave sabor metálico del LSD en la boca mientras produces algo más de saliva. Recordarlo para reproducirlo es un truco muy fácil, un hack de la vida que te será muy útil.

No olvides que cada persona es diferente.

Se ha dicho que el LSD tiende a potenciar lo que ya hay. Por eso no es buena idea esperar que el LSD sea la solución para conflictos psicológicos graves o intensos. Pero sí puede ser útil cuando la vida, para ti, es un proceso continuo de aprendizaje y tienes un razonable conocimiento de tí mismo. Puede ser una interesante ayuda, por ejemplo, si practicas meditación habitualmente.

Así que no debemos hacer generalizaciones. El protocolo mostrado un poco más arriba es adecuado para la mayoría de personas, para iniciar una experiencia con microdosis o para determinar definitivamente que esto no es para ti.

Fuera totalmente del campo de las microdosis, otras personas prefieren utilizar dosis ligeras. 40-50 µg puede estar bien para un día a la semana o esporádicamente un día especial. Pero siempre es recomendable empezar con microdosis y, tras varios días sin tomar, experimentar con una dosis ligera; siempre un día de asueto o que queramos dedicar a actividades placenteras como pasear en compañía, meditar o escuchar música. Dosis ligeras pueden ayudarnos a manejar mejor nuestra conciencia.

En mi caso personal, dosis ligeras no hacen que me muestre esencialmente diferente a lo que soy habitualmente. Si acaso ligeramente más simpático y tranquilo. Es cierto que la creatividad (la capacidad de hilar y entretejer ideas para obtener resultados novedosos) sí que la noto aumentada. Pero si tomara LSD para aumentar mi “productividad” debería decir que es un fracaso. Porque ya soy vago de por sí así que el LSD lo único que hace es que procrastine un poco más. Muy creativamente, eso sí.

Déjame terminar por tanto en la idea que he repetido varias veces. No te metas en esto para aumentar la productividad. Eso suena fatal. Puedes esperar un mayor bienestar. Un poco más de creatividad. Algo de energía tranquila. Pero mejor, no esperes eso siquiera. Vive y sé consciente. Disfruta el momento. Siempre.

Algunas referencias interesantes:

Microdosis de psicodélicos, menos es más. (divulgación)

Safety and Efficacy of Lysergic Acid Diethylamide-Assisted Psychotherapy for Anxiety Associated With Life-threatening Diseases

Foro en Reddit sobre microdosis (en inglés)

Essential Psychedelic Guide (PDF en inglés, psiquedélicos en general, sin referencias a microdosis)

LSD en la Wikipedia: español, english

Y, bueno, Internet está lleno de artículos sobre microdosis de LSD, algunos con toda seguridad inventados y otros en exceso sensacionalistas. A medida que encuentre cosas realmente interesantes las iré poniendo por aquí.