La tradición oral, así ya no nos hablen de ella ciertas ciencias, es una forma contemporánea de trasmisión  de conocimiento, tal vez la primera en aparecer en la historia de la humanidad; y con la bulla que estamos haciendo los cannabicos en muchas partes se está hablando de la marihuana; en las aulas de clase, en los medios de comunicación, en las calles, en las casas de los cultivadores y hasta cuando se prende un porro, se está construyendo conocimiento colectivo acerca de la realidad de esta planta y su relación con la sociedad. Y con el ánimo de aportar a esta construcción hoy nos acercaremos a algo que viene causando polémica en los espacios donde se habla acerca de la marihuana, la marihuana transgénica

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La discusión acerca de lo transgénico en el cannabis, se ha desatado por algunas publicaciones que circulan por las redes sociales donde incluso se relaciona a la multinacional Monsanto con la producción de especies transgénicas de cannabis, sumado a la publicidad de los bancos de semilla ofreciendo colores y sabores diferentes, como también, la información poco veraz de los comercializadores clandestinos de la planta, que ofrecen datos no muy verídicos o escasos a sus clientes acerca de las propiedades organolépticas de la ganja que venden; sobre todo cuando se hace referencia al creepy.

Lo que hoy conocemos por creepy, no son más que híbridos  que se logran al cruzar  entre los diferentes tipos de cannabis que existen, en búsqueda de mayores cantidades de tricomas y resina como también tratando de obtener efectos más potentes, y tal vez adopto este nombre por su significado en inglés, donde la palabra creepy está relacionada con el verbo “creep” el cual hace referencia a arrastrarse o reptar; posiblemente haciendo alusión a trabas muy fuertes con alguna planta de genes índicos cuyo efecto más conocido y famoso es: dejarte tirado en un sofá.

Para contextualizar al lector, cuando hacemos referencia a los cultivos transgénicos, primero debemos explorar el mejoramiento tradicional, donde se coge con un pincel, como lo hiciera hace unos años el viejo Mendel, polen de la planta macho se unta con delicadeza en la flor de la planta hembra, se espera un rato, se siembran las semillas producto del anterior procedimiento, se evalúan las plantas nuevas que germinan y se seleccionan los individuos vegetales que tienen las características que buscábamos o queríamos potenciar, ya sea color, sabor o producción. Y es de esta manera que breeders (criadores) de Europa y Norteamérica, e incluso Colombia, han logrado variedades mejoradas de cannabis, que han llegado al mercado y hoy entre otras, generan esta polémica.

Para tener claridades acerca de algunos conceptos, citaremos a Jorge Larson Guerra, biólogo mexicano, quien fue coordinador técnico de la delegación mexicana a la negociación del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad en el año 2000; quien explica detalladamente en su texto:  “Transgénicos Ciencia y Ciudadanía” como se configura el término“transgénico” desde un enfoque etimológico y biológico: “la definición encadena tres conceptos: el organismo vivo, el organismo vivo modificado y la biotecnología moderna. El organismo vivo es “cualquier entidad biológica capaz de transferir o replicar material genético, incluyendo organismos estériles, virus y viroides”. Organismo vivo modificado es “cualquier organismo que posea una combinación novedosa de material genético obtenida mediante el uso de biotecnología moderna”.

Finalmente, la biotecnología moderna es la aplicación de i] técnicas in vitro de ácidos nucleicos, incluyendo el ácido desoxirribonucleico (DNA) recombinante y la inyección directa de ácidos nucleicos a células u organelos, o ii] la fusión nuclear más allá de la familia taxonómica, tales que sobrepasan barreras naturales fisiológicas, reproductivas o de recombinación y que no sean técnicas utilizadas en la selección y el mejoramiento tradicional”.

Por tanto podríamos afirmar, que las variedades mejoradas que hoy nos ofrecen los bancos de semillas, los cultivadores experimentados, y los jibaros con una que otra falta a la verdad, no es más que el producto del mejoramiento tradicional, aquel que no va más de las barreras naturales fisiológicas, y que tampoco es posible de realizar sobrepasando la familia taxonómica, como SI sucede en el caso de los transgénicos donde se busca reproducir plantas con características extraídas de otras especies, como por ejemplo el Maíz Bt, al cual le fueron introducidos genes de la bacteria Bacillusthuringiensis, los cuales hacen posible que el maíz produzca la Proteína Cry que es toxica para algunos insectos que afectan el cultivo del maíz.

Continuando con nuestro tema, podríamos afirmar entonces, que esos moños de olores deliciosos y efectos fuertes, se obtienen cruzando plantas pertenecientes a la misma especie, sativas, indicas, rudelaris, afgani etc.etc.etc., porque nuestra amada planta se ha adaptado exitosamente a muchos lugares del planeta, mostrando en cada uno de ellos diferentes cualidades, que le son conferidas gracias al medio ambiente donde se desarrolla; debido a que es el entorno, el medio ambiente, el que condiciona que genes de los seres vivos se expresan. Y es por esto que hoy podemos acceder por ejemplo: a semillas de plantas hibridas de rápido crecimiento (cruces con C. rudelaris), efectos medicinales (cruces con C. indica), o moños perfectos para andar de fiesta todo el día, que son híbridos logrados al cruzar las diferentes adaptaciones de Cannabis sativa a lo largo de la línea ecuatorial.

No tenemos los elementos suficientes para asegurar que en ninguna parte del mundo alguien o algunos estén trabajando tratando de lograr variedades de marihuana transgénica, pero si podemos asegurar que las semillas de esas plantas que vemos por ahí en internet o en los jardines de nuestros amigos, con diferentes y exóticos colores y sabores, son logradas con un arduo trabajo de mejoramiento tradicional; como el que hacen nuestros campesinos con los diferentes cultivos, guardando su semilla y propagándola (así el ICA lo quiera prohibir con la resolución 970), por eso en mi opinión es mejor que cada cultivador, obtenga su propia semilla, para no depender de nada ni de nadie en su auto-cultivo, que es lo que en ultimas buscan las transnacionales del agro, al vender semilla transgénica que es adicta a un montón de agroquímicos para poder producir.

Pero ¡OJO! desarrollar una variedad, no es solo cruzar una vez dos plantas de características diferentes, eso solo es la primera generación o F1, para fijar las características que se desean aprovechar de cada planta, se deben realizar, retro-cruces, es decir cruzar de nuevo las plantas de la F1, con el progenitor que tiene la característica que deseamos potenciar o preservar.

Lo anterior, se debe hacer varias veces, hasta estabilizar las características que estamos buscando, es decir que todos los individuos que salgan de nuestras nuevas semillas tengan los colores, olores, o sabores que estamos buscando, y esto usualmente solo se logra hasta la sexta generación, o F6, para ponerlo en términos técnicos.

Esperamos desde la Revista Tricoma, haber aportado algo para tumbar tantos mitos existentes sobre el cannabis, muchas gracias por leernos,¡ y a cuidar también las plantas macho!, recolectar su polen, alistar los pinceles, y producir nuestra propia semilla, donde se unen dos energías complementarias, el calor y el frio, la luz y la oscuridad, energías femenina y masculina, en un acto de amor, como lo es todo en la naturaleza.

Colectivo Tricoma.

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