Hace unos años, en época de necesidad electoral, rodaba una cuña en radio en donde se elogiaba el gran momento que atravesaba Colombia en cuanto a conciertos se trataba, era propaganda para la re-elección de Santos. Sin duda alguna los artistas que últimamente han venido al país son de una gran calidad y que en años pasados era inimaginable poder verlos: Paul Mc Cartney, Kiss, Lee Perry, Madona, Aerosmith, Cypress Hill entre otros; pero esto no es debido a Santos ni a su bancada, no hay porque darle las gracias, esto es debido al panorama global en el que se encuentra la música tanto lo que llega como lo que sale. El gran renombre de grupos colombianos (obviamente omitiendo a los sobrevalorados Juanes y Shakira, sin desprestigiar su música) como Chiquibtown, Bomba Estéreo o Monsieur Periné en festivales de gran magnitud como lo es el SXSW (South by Southwest) que se lleva a cabo en Austin, Texas. Así mismo podemos remitirnos a la calidad de festivales nacionales, y con nacionales me refiero a los que se hacen aqui y que incluyen artistas reconocidos, el Festival Estereopicinic vigente desde 2010, el Festivasl Nem Catacoa con sus unicas dos ediciones (2010-1011), Festival centro, Hermoso Ruido entre otros. La gran noticia que llegó últimamente de la edición del festival sonar que se originó en Barcelona y que este año sera protagonista en bogota a fin de año y por supuesto la edicion del Festival Lollapaloza que se llevara a cabo en el 2016.

Este es el panorama musical en cuanto a conciertos se trata y que es una clara evidencia de la apuesta de los empresarios por generar espacios culturales que el público colombiano se merece, ¿porque se merece? porque es un público que responde a la oferta musical, es decir, que si hay que agradecerle a alguien seria a los empresarios y a los grandes en la industria de la música que ven el país como un lugar de apreciación musical y además el lugar de donde cada vez salen más y más artistas de gran calidad.

No quiero dejar de lado las escenas musicales del hardcore y el rap que también han hecho de las suyas al traer artistas como Billy The Kid y Afrika Bambaataa, respectivamente, ya que dentro de sus escenas son insignias del género y aunque esto pueda llegar a un público reducido, por el lado del hardcore, lo cierto es que ese público apoya a los artistas tanto en los conciertos como en la compra del producto (CD), algo que no sucede muy a menudo en el rap, pero que afortunadamente este panorama ha ido cambiando. Lo cierto es que esas escenas reducidas y que quizá la mayoría de la población colombiana desconoce merece ser reconocida como un ejemplo a seguir, ya que estamos muy acostumbrados a escuchar mucho ‘ras tas tas’ y por supuesto que no está mal, pero son artistas y canciones del momento, que no trascienden y no llegan a plantearse un lugar dentro de la industria musical, como si lo hacen artistas de hard core y rap. ¿Acaso alguien en su mp3 o celular o incluso en su computador tiene aún la canción del calimeño? Si es el caso, debe ser muy remoto.

Es quizás porque por parte del artista como del consumidor no existe una razón para que la música deba tener ese “más allá” ese “trascender” y es un reto tanto para artistas y consumidores plantearse una calidad de producción y de consumo que en esencia estará plasmado en sus presentaciones, en donde existe ese contacto, ese carácter recíproco puesto en escena, musicalmente hablando.