El ser humano, en condiciones de naturaleza, tiende al salvajismo. Por eso es necesario mitigar esos instintos que, como dijo Hobbes, hacen que el hombre sea un lobo para otros hombres.
Para ello es necesario fomentar aspectos de su personalidad como la solidaridad, la ecología, el respeto, la igualdad, la equidad y otros valores éticos que, para que afloren, precisan del esfuerzo de padres y educadores.

Ese es el objetivo de Pequeños grandes gestos, una colección de libros infantiles editados por Alba, cuyo objetivo es concienciar a los más jóvenes en valores éticos y que continúa la labor iniciada con Pequeña & Grande, una serie de títulos dedicados a mujeres destacadas de la historia.


«Hace tres años me trasladé de Madrid a Barcelona. Allí, a través del escritor Luis Magrinyà, conocí a Idoia Moll, editora de Alba», recuerda Francisco Llorca, autor de los textos de Pequeños Grandes Gestos. «Por aquel entonces, este sello estaba comenzando a apostar por la literatura infantil y juvenil, así que me propusieron la posibilidad de lanzar una colección de libros de historia para niños».

Finalmente, Llorca decidió apartarse de la historia, «al menos de la que se escribe con mayúsculas», para centrarse en gente corriente. «Personas que, en un momento dado de sus vidas, hubieran hecho algo excepcional y cambiaron la realidad. Historias más cercanas que los niños pudieran hacer suyas».

La colección está dirigida a lectores de 8 a 13 años aunque, como señala su autor, «si esa lectura es acompañada por un adulto, puede iniciarse antes. En todo caso, los libros están escritos con una misma vocación de transversalidad y en un tono similar, comprensible y cercano. Aunque sea cierto que, a priori, los dedicados al deporte y la naturaleza pueden ser más atractivas para niños de estas edades, todos los títulos hablan de lo mismo: de la tolerancia, la igualdad de género, los derechos humanos…».


No hace mucho, la asignatura de Educación para la ciudadanía fue duramente cuestionada por el Partido Popular y los medios de comunicación de la derecha. Más recientemente, partidos políticos de diferente espectro político se han acusado mutuamente de adoctrinar a los niños. Una coyuntura social que tal vez no sea la más propicia para lanzar una colección sobre valores éticos destinada a los niños. O tal vez sí, justamente por esa misma razón.

«La asignatura de Educación para la ciudadanía nació como respuesta a las recomendaciones del Consejo de Europa y la Unión Europea. Era similar a las existentes en otros países y trataba de transmitir una suerte de ideario educativo constitucional, a la vez que promovía dotar a los estudiantes de herramientas que les permitieran participar en los asuntos públicos. Generó mucho rechazo entre determinados sectores y se dijo que la política debía quedar fuera de las escuelas. Para mí esto es un error», indica. «Obviamente, los Pequeños grandes gestos no pretenden enseñar la Constitución, pero sí el sistema de valores sobre la que esta se asienta, como la libertad, la justicia, la igualdad y pluralismo, según se recoge en su primer artículo y eso no puede quedar fuera de las aulas. Por suerte nunca he recibido una crítica en este sentido».


Además de los textos de Llorca, los libros de Pequeños grandes gestoscuentan con el atractivo de las ilustraciones de artistas como Mireia Vila, Maia Arrazola, Ana Bustelo, Eugenia Ábalos y Helena Hormiga. Un trabajo que para el escritor va mucho más allá de una mera colaboración. «Para mí son coautores en todos los sentidos porque, más que ilustrar las historias, las reinterpretan y las enriquecen. Alba siempre me ha permitido trabajar con los ilustradores que les he propuesto y, una vez elegido, no interfiero para nada en su proceso de creación».

Hasta el momento Pequeños grandes gestos tiene ya cinco títulos a los que, en breve, su sumará un sexto «dedicado a la ciencia, y en el que se recogerán algunos de los gestos que han contribuido a transformar y ampliar el mundo en el que vivimos».