El Presidente de Filipinas Rodrigo Duterte continúa generando polémica a través de su peligrosa campaña de exterminio, dirigida contra los traficantes y consumidores de estupefacientes. En sus más recientes declaraciones a la prensa,  el mandatario filipino sugirió que  sí Alemania tuvo a Hitler, su país lo tendría a él. Estos comentarios despertaron la protesta de diversas organizaciones sociales y de derechos humanos, como también la del gobierno de los Estados Unidos, con quien Duterte ha sostenido pésimas relaciones diplomáticas.

Tras señalar que Adolf Hitler había matado a millones de judíos, Duterte dijo: “Hay tres millones de adictos a las drogas (en Filipinas). Sería feliz si pudiera matarlos” y añadió además “Ya conocen a mis víctimas. Me gustaría que fueran todos los criminales para terminar con el problema de mi país y salvar a la próxima generación de la perdición”.

Human Right Watch (HRW) solicitó al Presidente Duterte retirar sus amenazas contra los abogados de narcotraficantes. Según Phelim Kine, subdirector de HRW para Asia “Las amenazas de Duterte contra los abogados constituyen una peligrosa extensión de su abusiva ‘guerra contra las drogas (…) La siniestra lección de los primeros seis meses de Gobierno de Duterte muestra que grupos e individuos que él identifica públicamente como objetivos legítimos en este conflicto acaban, muy a menudo, muertos”.

Informes de derechos humanos reportan una cifra cercana a los 5000 muertos por cuenta de ejecuciones extrajudiciales relacionadas con las drogas. La mayoría de las victimas reportadas han sido consumidores, a quienes el Presidente Duterte considera objetivos militares y no sujetos provistos de derechos y deberes ante la ley. La campaña promovida desde el gobierno filipino podría constituir en un gravísimo caso de terrorismo de Estado y genocidio.