Lo último de Kathryn Bigelow es un peliculón de esos que te hacen replantearte el asco de mundo en el que vivimos… Sí, el cine también sirve para enfurecernos.

Eso de enfadarse en el cine es una sensación extraña para los que creen que estamos ante un arte dedicado al entretenimiento, al goce, la alegría… Pero desde tiempos inmemoriales y sobre todo lejos, muy lejos de Hollywood, las películas también se han hecho para incomodar al respetable, para alojar ideales revolucionarios, para jalear luchas sociales, para desmantelar injusticias y esclarecer asesinatos… El cine, desde Murnau y sus obras extremadamente trágicas, realistas y moralizantes como El último de 1924 ya ha servido para que el espectador se enfurezca en la sala de cine.

Muchas han venido después, algunas consideradas canon en la historia del cine. Y en CINEMANIA no hemos elegido las mejores ni las peores, solo las películas de los últimos años que, como Detroit, la última de Kathryn Bigelow,  que aparte de durísima es una auténtica maravilla, han conseguido colocarnos un nudo en el estómago y ganas de quemar contenedores.

Hotel Rwanda

En 1994 hubo una guerra civil en Ruanda. El odio visceral entre los hutu, la etnia dominante y los tutsi provocaron una matanza brutal, disturbios en las calles, el asesinato del presidente… Fue un auténtico genocidio que lamentablemente muy pocos conocen y que sería aún menos conocido si Terry George no hubiera dirigido Hotel Rwanda, un drama en el que Don Cheadle interpreta a un gerente de un hotel de lujo, que es hutu y que decide utilizar su lugar de trabajo como refugio cuando empiezan los disturbios. Una película que quiere denunciar la violencia y ensalzar la simple decencia humana. Y ojo al papel de Cheadle…

Nos cabrea porque ni siquiera se sabe cuántos muertos provocó, entre 500.000 y 1.000.000.  O sea, cerca del 90% de los tutsis murieron, casi el totalidad de una etnia fue masacrada y eliminada del planeta por puro odio.

Hacia Rutas Salvajes

Esta película, dirigida por Sean Penn, adapta el libro de Jon Krakauer que a su vez se basa en las notas del diario de Christopher McCandless, un joven que en los años noventa decide dejar sus posesiones, dar sus ahorros a la benficencia y abandonar su acomodada vida para vivir en el lado salvaje, ir a Alaska y entrar en contacto con la naturaleza… Lo que cree, que le descubrirá el verdadero sentido de la vida. Adopta el nombre de Alexander Supertramp, por cierto.

Nos cabrea porque todos esos ideales que McCandless pretende buscar se ven ensuciados por el tono edulcorado y la estética de anuncio que Penn impregna en su obra. Pero es que además la muerte de McCAndless es tan sumamente ridícula (si solo hubiera recorrido un poco el río hacia abajo se hubiera salvado) que emborrona su espíritu de lucha. Vamos, cuando uno ve Hacia Rutas Salvajes en vez de entrarle ganas de ir en busca de aventuras en la naturaleza prefiera ir a besar el asfalto de la ciudad.

An American Crime

Este telefilme de Tommy O’Haver se basa en la historia real de Gertrude Baniszewski, una ama de casa interpretada por una inmensísima Catherine Keenerque secuestró a una niña y la encerró en su sótano. Pero ahí no se queda la historia, aparte de someterla a todo tipo de abusos, de torturarla y retenerla, instó a sus seis hijos a hacer lo mismo e incluso llegaron a participar varios vecinos en esa forma macabra de crimen.

Nos cabrea porque absolutamente todos los hechos de esta historia. Que el ser humano pueda llegar a ser tan terrorífico y cruel. Que da igual las películas que se hagan porque la realidad siempre será más oscura.

I Am Not Your Negro

I Am Not Your Negro es un documental, y como tal está más expuesto a incomodar ya que todo lo que se cuenta es real. Pero es que concretamente esta película de Raoul Peck basada en la novela de James Baldwin tiene un tono furioso en el que se cuenta en cada palabra y cada imagen un fragmento del movimiento afroamericano en la América contemporánea.

Nos cabrea porque en todo lo que Baldwin relata parece no haber distancia entre lo que ocurrió entonces y lo que ocurre ahora. Nos cabrea porque no hay ni un solo gramo de redención, todo es terror y frustración a pesar de la épica de las imágenes.

American History X

Un clásico de los noventa conocidísimo en el que Edward Norton interpreta a un joven de california que se transforma en un peligroso neonazi que acaba encarcelado por asesinar a un negro. Y cuando sale de prisión, recuperado y dispuesto a enderezar su vida resulta que su hermano pequeño está siguiendo su mismo camino para convertirse en un asesino.

Nos cabrea por lo amargo de un final injusto en el que la redención de un joven con mucho odio acaba frustrada por su muerte, mira por donde, a manos de un negro de su instituto justo en el momento en el que Derek estaba empezando a cambiar. Un giro tan rebuscado que es fácil maldecir al director Tony Kaye por forzar tanto una historia a la que no le hacía falta ese giro grandilocuente y provocativo pero a la vez tan fácil.

La caza

Una auténtica obra maestra de Thomas Vinterberg y quizá una de las mejores películas hechas sobre los abusos sexuales a menores. Es escalofriante y provocadora y ni siquiera hay un abuso real en toda la película. Lucas, interpretado por Mads Mikkelsen, es un hombre que intenta reconstruir su vida tras un difícil divoricio, tiene un hijo adolescente que le odia, una nueva novia que le quiere y un maravilloso trabajo en una guardería. Un día, por culpa de un par de detalles tontos y un inocente comentario una mentira tonta de una de las niñas de la guardería acaba por convertirse en una terrible verdad para una pequeña población…

Nos cabrea, por supuesto, no solo el hecho de que un hombre inocente sea acusado del peor de los delitos por un terrible malentendido que nadie se encarga de contrastar. Sobre todo nos enfurece ser testigos de cómo una vez resuelto el asunto y comprobada su inocencia probablemente nunca jamás ese hombre vuelva a ser inocente a los ojos de muchos. Esto es lo que se denomina la post verdad. Ya no importa serlo, con parecerlo es suficiente.

Compliance

Después de ver Compliance es imposible no pensar intensamente en todo lo que ocurre en esta película tan inteligente y tan dura que increíblemente está basada en hechos reales. Compliance nos lleva al límite como espectadores. Una adolescente es detenida por robar dinero de la cartera de un cliente en el restaurante en el que trabaja. Una llamada de la policía es la que provoca la detención, la voz de un hombre es la que provoca que esa joven esté retenida y que sea despojada de toda su ropa y que sea violada…

Nos cabrea que la voz de la autoridad pueda llegar a ser tan dominante y que haya mentes tan susceptibles capaces de cometer hechos atroces como los que se narran en esta película. Compliance te hará perder la esperanza en la humanidad. Literalmente.

Okja

La última gran película sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. Una historia que narra la amistad entre Mija (una niña de Corea del Sur) y Okja, un gigantesco cerdo al que le ha llegado la hora de simbolizar la revolución de la industria alimenticia en todo el mundo. Una película llena de fantasía y aventuras con un auténtico regusto amargo.

Nos cabrea que a pesar de un intenso final donde la crueldad se refleja de manera directa, donde hay incluso una metáfora que nos hace pensar en el holocausto judío, donde un claro mensaje ecologista nos acusa a todos (o casi todos) los espectadores de auténticos asesinos, muchos seguimos comiendo carne. ¿Qué diablos nos pasa? Aún sigo cabreado.