Cuando los videojuegos eran puntitos que titilaban en una pantalla y nadie pensaba en conectarlos con la cultura popular, nacía el simpático personaje del plomero italiano que revolucionó el concepto de entretenimiento e inauguró el delirio de los juegos de plataforma. A 30 años de su nacimiento, Mario Bros sigue en carrera y es el símbolo de la consola Nintendo.

Su creador, Shigeru Miyamoto, considerado el padre del videojuego moderno, recibió en 2012 el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, por ser el artífice de la revolución del videojuego didáctico, formativo y constructivo.

A principios de los 80, las máquinas recreativas –popularmente llamadas fichines– eran dominadas por el Space Invaders y el PacMan de Atari. Para competir en este campo, Nintendo necesitaba un personaje amigable que hipnotizara a la audiencia. El plan maestro de la compañía era negociar la licencia de Popeye el marino, pero no pudo conseguir los derechos.

Basándose en un esquema similar, Miyamoto proyectó Donkey Kong, donde Jump man, Pauline y el mono Kong, serían los equivalentes a Popeye, Olivia y Brutus.

Ante el éxito cosechado, Jump man se independizó y logró su propia caja de madera. Pero el nombre de “saltarían” carecía de atractivo. Con un toque de humor, en la filial norteamericana sugirieron llamarlo Mario, por el parecido que tenía con Mario Segali, propietario del edificio donde estaba Nintendo América. En la sede japonesa aprobaron la idea y así se le conocería a partir de entonces.

El debut oficial de Mario está fechado el 14 de septiembre de 1985, con el lanzamiento del Super Mario Bros para la consola Nintendo Entertainment System (NES). El juego marcó un punto de quiebre para la industria de plataforma, ya que ofrecía una narrativa única, niveles llenos de secretos y un cuidado ejemplar en el arte del diseño, algo completamente novedoso, comparado con lo que se ofrecía.

A diferencia de los mundos planos y repetitivos, donde lo que se modificaba era la velocidad de la secuencia (como ocurre en Tetris o Arkanoid) en Super Mario Bros los jugadores debían atravesar 8 mundos distintos, cada uno de los cuales ofrecía 5 niveles.

Lo fascinante de esta aventura era que, cuando Mario atrapaba un champiñón, se transformaba en Super Mario y aumentaba de tamaño. Cuando se comía una flor de fuego, era Fire Mario y adquiría la capacidad de lanzar bolas de fuego. Al tomar una estrella se hacía invencible ante los ataques por un tiempo limitado.

A poco de estar en la calle, el juego, primero en lograr el desplazamiento lateral en la pantalla, fue todo un éxito y colocó más de 40 millones de copias. En forma unánime fue calificado como el mejor videojuego de todos los tiempos. En el 2006 el gobierno de Japón posicionó a Super Mario entre los 100 medios artísticos más representativos del país y es considerado el Mickey Mouse oriental. Tres años más tarde florecía la segunda versión. Los jugadores podían optar entre 4 personajes para avanzar: Mario, Luigi, Peach y Toad. En 1990 llegó Super Mario 3, cambió los mapas por completo y le adjudicó más poder a los héroes. Hasta la actualidad, los juegos del plomero se siguen actualizando e incluyen las innovaciones de cada época.