Ha concluido la séptima edición del Salón del ocio y la fantasía; el evento anual que reúne a la mayoría de las subculturas urbanas de nuestro país. El ComicCon colombiano que se ha celebrado desde el 2009 y que ha crecido gracias al apoyo de la inversión pública y privada, ha cerrado su versión 2015 con una programación numerosa y variada. Los organizadores del SOFA deben sentirse orgullosos del crecimiento exponencial que ha tenido esta gran convención.

Pero más allá que una fiesta del recuerdo o nostalgia por la infancia, el SOFA ha conseguido apropiarse de un espacio cultural desde una festividad anual significativa: Halloween; el onomástico perfecto para permitir la convergencia de los jóvenes, de los amantes y adictos a los videojuegos, el anime, el cine de fantasía, la ciencia ficción y el horror. Una época que el sector comercial creyó haber perdido, pero que gracias a las actividades promovidas desde el SOFA, como el Cosplay (contracción o portmanteau anglicista que quiere decir, costume play o el arte de hacer performance a través de disfraces de personajes de ficción), ha sido recuperada en beneficio del impulso económico de la capital colombiana.

Además del Cosplay, el cine fue otro de los grandes protagonistas de esta edición del SOFA. El género de horror y ciencia ficción fue presentado a través del Primer Festival de Cortometrajes de Terror Los Tres Ojos y el comercio en los stands vendió por cortesía del retorno de la saga de Star Wars, la cual ha levantado las expectativas de los fans con su nueva película The Force Awakenens (que será estrenada hasta el próximo año). El anime siguió reinando con plena continuidad y vigencia, con títulos de marcas legendarias como Los Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball Saga, Neon Genesis Evangelion, Sailor Moon, Pokémon, Digimon, las películas del gran Hayao Miyazaki, entre otras.  El fenómeno Skater y la industria cultural del tatuaje, también repitieron importante presencia en los pabellones de Corferias.

En definitiva, el Salón del ocio y la fantasía continúa creciendo para la dicha y grata sorpresa de sus admiradores y las industrias culturales. Bogotá se ha convertido en la anfitriona de la principal convención de entretenimiento de Colombia y ha recuperado una fecha anual para niños y jóvenes, que ahora entretiene a los adultos por igual.  La invitación para continuar con este grandioso evento es para el sector público y privado para que mantengan e incrementen su inversión y así, poder pensar en mejoras en cuanto a logística e infraestructura para el SOFA.