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Bogotá se ha convertido en un atractivo escenario para la música electrónica. En el caso especifico del  Drum and Bass, organizaciones como RE.SET , INBASSION, It´s only Drum and Bass, Silentzcorp Booking principalmente, han dispuesto de su esfuerzo para lograr convocar artistas representativos de esta escena . Este año por ejemplo desde diferentes partes del mundo  hemos contado con la presencia en tarima de Icicle, Ed Rush, Levela, Rusty, Goldie, Cooh, Hallucinator y recientemente desde Francia Katharsys, entre otros. Basándose en la trayectoria que estos artistas han tenido y los reconocidos escenarios en los que han dado a conocer su trabajo, uno creería que no es necesario pensar dos veces en asistir a uno de sus espectáculos, sin embargo, luego de participar en varios de ellos, he entrado a cuestionar la confianza que esto debiera suscitar, teniendo en cuenta que la organización, los artistas nacionales que apoyan en escena, y el público asistente, conforman el tejido que finalmente determina el éxito de un evento.

No se trata de entrar a ahogarse en  verborrea sobre un acontecimiento en especifico, ni fallar en contra sobre las capacidades de organizadores o artistas. Hablo de la sensación de conformismo con la que se regresa a casa, en contraposición a los gritos evocados por los demás asistentes que endiosan a los artistas y agradecen a los organizadores por más de 6 horas de abstracción. Horas en las que un grupo granado del público se queda a la  espera de que algo ocurra, son contados los momentos en los que se logra avistar lo que se busca asistiendo a una fiesta. Música envolvente, con una línea de ascenso sutil y contundente, un montaje visual interesante , proponente, personas respetuosas y un ambiente en el que realmente la mente pueda sucumbir al placer con confianza. Quizá, sea un ideal pretencioso si nos remontamos a la procedencia de los raves.  Sin embargo, si se adoptaran otro tipo de estrategias a la hora de realizar eventos la movida seria diferente , referentes de festivales y fiestas a nivel mundial  lo demuestran.

La estrecha relación de la comunidad DnB con las SPA (Sustancias Psicoactivas) en mal concepto, ha capturado la atención de jóvenes, que se han incorporado a esta escena explícitamente con el fin de estar en un espacio con vía libre para ingerir estas sustancias. No es extraño ver en los eventos personas contrariadas, que en algunas ocasiones logran perturbar a otros. También están los procaces, que transitan en medio de los asistentes ofertando todo tipo de sustancias alteradas, sin importar el riesgo de sus efectos. Vale la pena reconocer en este ámbito, el interés de algunos  organizadores en orientar al público en la reducción de riesgos de estas sustancias dentro de los eventos. Como resultado, tenemos una escena larvada de fans precoces por las drogas que no aprecian la música y mucho menos la respeta. Desencanta también, los percances técnicos en el sonido que claro son impredecibles, si es que cuando ocurren no fueran evidentes y recurrentes descuidos por parte de la organización. Súmele casos, en los que artistas nacionales un tanto flojos abren el cinturón de la rosca y tras ella, logran subirse a un escenario, sin la visión plena de lo que están haciendo . Cabe aclarar que, en ocasiones son artistas nacionales los que rescatan los eventos y de su trabajo poco o nada el público conoce y aprecia. Todo lo anterior cincela los motivos para que se tenga que cuestionar la manera en que se están gestando las cosas en esta escena.

Se sabe que la intención de los organizadores y/o  colectivos es la mejor. El calibre de los artistas que han logrado traer es evidencia de su trabajo. Por cierto sobre estos artistas , luego de tener la oportunidad de presenciar sus shows concluyo que muchos de ellos se desempeñan mejor como productores que Dj´s, empero se vale, apreciarlos pinchando, no por nada han calado como notables representantes del genero. 

No creo que se carezca de lo necesario para reinventarse la escena de modo que se le pueda brindar a los artistas, las condiciones que necesitan y merecen,  del mismo modo complacer  a la totalidad de la asistencia, logrando que este espacio se pueda compartir con orgullo a más gente.  Se está a tiempo de engendrar otras propuestas, encauzar al asistente, apoyar nuevos artistas e impulsar los ya conocidos; así mismo optimizar los recursos que se tienen y trascender en la idea del lucro. Nadie dice que sea fácil, se requiere de una labor mancomunada entre todos los implicados en mantener vivo un genero que se ha hecho tan popular en esta parte del mundo.

Luego de este 21 de Agosto, fecha de el último tan esperado espectáculo (Katharsys),  habrá que reconsiderar los arquetipos de eventos, la solidez de los artistas en escena y la determinación de los organizadores en ajustar  detalles, para así advertir si vale la pena seguir  depositando la confianza, el tiempo y el dinero en esta movida que se encaramo en  una onda baja, cuando lo que se quiere es sucumbir a poderosas lineas de bajo. Mientras ello ocurre, el público conforme con las cosas tal y como están seguirá gritando fervorosamente ¡Eso HP!