Como no pensar en este mundo tan destructivo del que hago parte en este momento, prefiero ver unas cuantas cucarachas a mi alrededor, o aquel anciano que va todos los días al mismo lugar con su casco de guerra, porque hacer todo el tiempo algo coherente, suspiros profundos se escucha de aquel viajante que determinaba mis pasajes, aquellos dedos que apenas pueden sostener un cigarrillo, la masa lo ha olvidado pero el sigue en mi mente desde aquella pocilga a la que se entierra mis inquietas vértebras y mis pupilas las que absorbe esta rutina inmediata, quisiera ser anciano me he preguntado el ser feliz y sentir mas cerca un buen gesto es algo que Mirta me ha enseñado siendo ella una mujer de faldas largas y pupilas oscuras que no se dejan ver detrás de unos lentes rojos y rotos la cual me saca una sonrisa diaria ha este vago vivir del que soy parte, observar y determinar este existir incipiente del que jamas podremos saber mucho porque esta realidad o mi realidad es solo mía. Jamas será parecida a nada ni ha nadie.

Manos esclavas al consumir, el sol es un cáncer que optima por darnos un poco de cielo, polución, tierra, barro, mucha hipocresía y ambición, una tumba a la que no importa en la nada de este pueblo distante.