Frustrado con los paraguas convencionales, y muy particularmente pensando en los ciclistas, el holandés Gerwin Hoogendoorn diseñó un paraguas que realmente le puede hacer frente al viento.

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El problema con los paraguas circulares es que tienden a trabajar como velas y, en un determinado ángulo, suelen darse vuelta. En muchos casos, esto no solo impide que nos cubra de la lluvia, sino que además, si el paraguas no es de muy buena calidad, se destartala completamente.

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La solución del holandés -habitante de un país en donde llueve muchísimo- fue desarrollar un diseño aerodinámico, al que bautizó como Senz. Si bien la empresa aclara que el sistema no sirve para vientos muy poderosos -a los que se suma el avance de la bici-, la aceptación que ha tenido entre los ciclistas ha demostrado que es realmente eficiente en la mayor parte de los días lluviosos.

El siguiente paso, dada la cantidad de bicicletas que circulan por su país, fue crear un soporte especialmente diseñado para el manubrio de la bicicleta. En particular, el soporte nos permite usar ambas manos para conducir y que el paraguas nos ofrezca protección y cien por ciento de visibilidad a nuestro alrededor, sin puntos ciegos. Y cuando no usamos el paraguas, el mismo soporte lo posiciona plegado en paralelo a la horquilla delantera, sin ocasionarnos molestias.

Los paraguas Senz se venden en Europa, Estados Unidos y Canadá y también online y cuestan entre 80 y 100 dólares.

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